Con Anne Le Nir, corresponsal de RFI en Roma
El miércoles 4 de febrero, el ministro del Interior, Matteo Piantedosi, presentó el plan de seguridad de las autoridades italianas para los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina, reiterando que los agentes de la policía de inmigración estadounidense (ICE), cuya llegada a Italia para el evento había suscitado polémica, no tendrían ninguna función 3operativa policial en el territorio nacional”.
El ministro del Interior incluso precisó: “Serán prácticamente invisibles, ya que permanecerán encerrados en las oficinas diplomáticas estadounidenses. Digo esto para poner fin a una polémica sin sentido”.
Criticada la complacencia del Gobierno de Meloni
Reiteró que los agentes enviados a Italia pertenecían a un servicio distinto de la unidad encargada de la lucha contra la inmigración, cuyos métodos causan indignación en Estados Unidos. Y que la colaboración entre Italia y esta división del ICE ya existía en virtud de un acuerdo bilateral de cooperación ratificado en 2014.
Pero no ha funcionado. La oposición le reprocha que no quiera comprender el verdadero problema, es decir, lo que representa el ICE, “una milicia ideológica del presidente Trump”. Y el diputado del Partido Demócrata, Sandro Ruotolo, añade que “la servil Italia ha legitimado un desafío que Trump lanza a Europa y al mundo democrático: ‘Yo mando, incluso fuera de Estados Unidos’”.
El diputado del Movimiento 5 Estrellas, Alfonso Colucci, acusó al Gobierno. “La ICE estará en Italia porque ustedes solo saben decir siempre que sí a Trump, lo que se llama soberanía de pacotilla y servilismo”, aseguró.
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