Por la corresponsal de RFI en Jerusalén
Cada año, durante Yom Kippur, Israel se paraliza durante 24 horas: no hay aviones en el espacio aéreo, ni paso por los puestos fronterizos hacia Jordania y Egipto. Tradicionalmente no hay transporte público; las calles e incluso las autopistas están reservadas para los ciclistas. Este año, sin embargo, la tensión se ha intensificado tras la muerte de un colono israelí, quien fue asesinado a tiros el domingo 20 de septiembre cerca de Ramala, en Cisjordania ocupada.
Bloqueos en las carreteras, registros de vehículos…
El agresor palestino resultó herido y fue detenido. El jefe del Estado Mayor del ejército israelí anunció de inmediato que había reforzado sus tropas en diversos lugares y había puesto fuerzas adicionales en espera de despliegue por si acaso.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, denunció el que llamó "ataque asesino" perpetrado antes de la festividad más importante para los judíos, que comienza en la noche del domingo.
En Cisjordania, los periodistas observaron numerosos controles de carretera y registros de vehículos. El ministro de Educación de la Autoridad Palestina anunció el domingo por la noche que se suspenderían las clases el 21 de septiembre en la región de Ramala, “por motivos de seguridad para los maestros y alumnos palestinos”.
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