Ante estas dificultades cotidianas, una iraní confiesa sentirse abandonada. Por razones de seguridad, su testimonio ha sido transcrito. "Nosotros, los iraníes, ya sufrimos lo suficiente por la represión del régimen. Ahora, el resto del mundo nos trata de la peor manera posible", lamenta.
Considera que si tales sanciones se hubieran impuesto a otro pueblo, "los palestinos, por ejemplo", las celebridades se habrían movilizado. "Pero como esto afecta a los iraníes, nadie hace nada y me parece vergonzoso para la población mundial", agrega.
Apuntar a los activos en lugar de a la población
Kian Habibian, de la asociación "We are Iranian Students", considera que otras sanciones podrían ser más efectivas y menos costosas para los iraníes. Menciona, en particular, las inversiones y el patrimonio inmobiliario de los Guardianes de la Revolución en Europa. También menciona a Mojtaba Jamenei, a quien presenta como el "supuesto nuevo líder supremo", y afirma que posee un patrimonio inmobiliario de varios cientos de millones de dólares en Londres. "¿Por qué no embargar esos bienes?", pregunta Kian Habibian.
Según él, la congelación de esos activos y las investigaciones contra los bancos europeos que ayudarían a mover dinero permitirían "cortarles los recursos en lugar de atacar a la población sin tomar realmente en cuenta las consecuencias que eso tendrá".
Los iraníes que viven en el extranjero también se ven afectados por las sanciones, lamenta. Algunos estudiantes, en particular, se enfrentan a rechazos por parte de instituciones educativas que temen ser ellas mismas blanco de medidas de represalias.
Estudiantes también presionados por el régimen
Kian Habibian destaca que muchos estudiantes buscan salir de Irán y que la falta de ciertos exámenes bloquea parte de sus trámites. Pero los obstáculos también provienen, según él, de la República Islámica.
Afirma que diversas leyes que han entrado en vigor están dirigidas directamente a los estudiantes iraníes. Estos podrían enfrentar de seis meses a dos años de prisión por cualquier contacto con una institución, un medio de comunicación o una universidad no autorizados, ya que la autorización depende del Ministerio de Inteligencia.
Las actividades científicas a nivel académico con instituciones extranjeras también están prohibidas sin la autorización de este ministerio, al igual que los contactos y la organización de eventos culturales con embajadas, añade.
Estas restricciones limitan en gran medida, según Kian Habibian, la posibilidad de que los estudiantes continúen sus estudios y, en términos más amplios, de que salgan del país. "Cuando en un país se le prohíbe a la población acercarse a las embajadas, incluso para un evento cultural, es porque se busca retenerlos como rehenes", opina.
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