Desde el 28 de febrero, fecha en que inició la operación estadounidense “Furia Épica” contra Irán, las fuerzas iraníes han respondido enviando drones y misiles a los países aliados de Washington: Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Bahréin, Catar o Kuwait. Pero este jueves, Irán afirmó haber lanzado misiles también contra los cuarteles generales de las fuerzas kurdas en Irak, que acogen a tropas estadounidenses.
"Hemos atacado con tres misiles los cuarteles generales de los grupos kurdos opuestos a la revolución en el Kurdistán iraquí", indica un comunicado militar.
Por ahora, los bombardeos iraníes han causado la muerte de un miembro de un grupo kurdo iraní en el exilio. Sin embargo, no se trata de una operación sorpresa: Ali Larijani, jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán ya había lanzado amenazas: "Los grupos separatistas no deben imaginarse que ha soplado un viento nuevo y que ahora debe intentar actuar"
En los últimos días, se han difundido rumores – incluso en medios de comunicación – según los cuales Estados Unidos tenía la intención de armar a las milicias kurdas contra Irán para provocar un levantamiento. La Casa Blanca ha salido a desmentir rápidamente esa posibilidad pero sí confirmó que el presidente Donald Trump habló con "dirigentes kurdos" que estaban en una base de Washington en el norte de Irak.
¿Qué implican estos bombardeos iraníes a los kurdos?
En primer lugar, una extensión del conflicto, que suma a Irak a la lista de doce países que ya están siendo golpeados por la guerra en Medio Oriente. El riesgo de inestabilidad aumenta en Irak, que ya alberga milicias proiraníes y presencia militar estadounidense.
Para Irán, los ataques contra grupos kurdos también buscan eliminar posibles plataformas de inteligencia o infiltración que, según Teherán, podrían estar colaborando con Israel.
En este sentido, los ataques pueden tener varios objetivos: el primero, disuadir a Israel de usar el Kurdistán como base de operaciones encubiertas contra Irán; y el segundo, mostrar un músculo militar con capacidad para expandir la guerra entre sus vecinos, a pesar de no poder responder a Estados Unidos directamente. En definitiva, Irán busca ampliar el conflicto para diluir la presión en el frente principal.
Irak corre el riesgo de convertirse otra vez en campo de batalla regional, como ocurrió durante el conflicto entre EE.UU. e Irán después de 2020.
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