Por la enviada especial de RFI Juliette Chaignon
Bañadas en el olor a humo y palitos de incienso, al pie de un enorme templo de ladrillo rojo, las escaleras descienden a un río sagrado para los hindúes. El templo Pashupatinath en Katmandú, Nepal, es un lugar de recuerdo para cientos de familiares que han quedado en duelo o afectados por las inundaciones en el Himalaya, causadas por el colapso de un glaciar en la frontera con el Tíbet.
Bizeh y Sunil trabajan en turismo. No han tenido noticias de sus amigos desde las devastadoras inundaciones. "Se habían marchado como guías para una peregrinación a Kaylash", dice Sunil. Bizeh tiene pocas esperanzas: "Creo que la mayoría de los desaparecidos no serán encontrados con vida… "
"Hacemos una especie de muñeca"
Delante de ellos, se celebra una procesión. Cuatro hombres llevan una pequeña camilla de bambú, cubierta con un paño naranja y ofrendas: flores, pigmentos, billetes… "Los cuerpos no han sido encontrados. Así que, simbólicamente, hacemos una especie de muñeca. Se llama un kus. Le ponemos plantas sagradas. Y luego hacemos una cremación", explica Sunil.
Dada la situación, estas cremaciones son gratuitas. "En la religión hindú, aunque morimos, el alma siempre permanece entre nosotros. Así que hacemos todo esto para liberarla", agrega Sunil.
Este ritual es esencial para las familias que ahora han perdido toda esperanza de encontrar a sus seres queridos con vida, o de que sus cuerpos sean entregados por las autoridades nepalíes.
Compartir esta nota