Por el corresponsal de RFI en Madrid
Andalucía, en el sur de España, es la región más poblada del país, y durante décadas fue territorio socialista hasta que en 2019 acabó con esa hegemonía el conservador Juan Manuel Moreno Bonilla.
Con el 99,90% de los votos escrutados, el PP conquistó 53 de los 109 escaños del Parlamento de esta extensa región de casi nueve millones de habitantes, lo que supone cinco menos que hace cuatro años cuando sí logró la mayoría absoluta.
Por detrás, el Partido Socialista encabezado por María Jesús Montero, exvicepresidenta del gobierno de Sánchez, se quedó en 28 diputados, dos menos que hace cuatro años, lo que le hunde al que sería su peor resultado histórico en la región.
El tercer lugar fue para Vox, que aumentó un diputado (pasó de 14 a 15), recuperando así un rol estratégico para negociar la tercera investidura a la que aspira el candidato del PP, y actual presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla.
De este modo, el presidente andaluz y candidato del Partido Popular ha vuelto a ganar las elecciones regionales, aunque se aleja de la mayoría para gobernar en solitario. Moreno Bonilla, que encarna al sector moderado de la derecha española, necesitará pactar con los radicales de Vox. Esto supone un “lío”, como dijo el propio candidato durante la campaña electoral.
Por su parte, los socialistas obtienen el peor resultado de su historia en Andalucía a pesar de estar liderados por María Jesús Montero, que tendrá que convocar elecciones nacionales, como tarde el año que viene, con su formación a la baja.
Las elecciones andaluzas son las cuartas regionales que se celebran en España en los últimos meses, y en todas los socialistas han quedado a gran distancia de su principal rival, el Partido Popular.
Compartir esta nota