El corresponsal en Washington de RFI Vincent Souriau, citando al Wall Street Journal, explica que Trump ha optado por mantener el statu quo, es decir, prolongar el bloqueo del estrecho de Ormuz, en lugar de las otras dos alternativas que tiene sobre la mesa: reanudar los bombardeos o retirarse del conflicto.
Irán, por su lado, acumula crudo sin poder venderlo ni almacenarlo, lo que estaría hundiendo los ingresos del régimen, estima el presidente estadounidense. Para almacenar el petróleo que no puede exportar, las autoridades iraníes han tenido que recurrir a viejos depósitos. Esta asfixia económica explica que Teherán haya presentado una nueva propuesta de negociación, que Washington rechaza por no abordar desde el inicio el programa nuclear iraní, sostiene el entorno del mandatario.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, afirmó por su lado que el bloqueo obligará pronto a Irán a reducir su producción petrolera, al límite de su capacidad de almacenamiento, con pérdidas estimadas en cientos de millones de dólares diarios.
Irán propone una negociación por fases
Estados Unidos estima que ese país estaría al borde del colapso económico y por eso Teherá n reclama el levantamiento del bloqueo marítimo. La propuesta iraní apunta a conversaciones por etapas: primero, el cese definitivo de las hostilidades; después, la normalización de la navegación; y solo más adelante, el debate sobre su programa nuclear.
Estados Unidos rechaza ese planteamiento. Trump quiere que la cuestión nuclear sea prioritaria y exige como mínimo la suspensión del enriquecimiento de uranio durante 20 años, según fuentes estadounidenses.
El bloqueo de Ormuz y el impacto global
El estrecho de Ormuz, por donde en tiempos de paz transita cerca del 20% del petróleo mundial, continúa prácticamente paralizado por el doble bloqueo. Pese a ello, Japón confirmó el paso de un buque vinculado al país por la zona, que Tokio considera una señal positiva, aunque sigue presionando para garantizar una navegación libre y segura.
La tensión en la ruta energética clave ha contribuido a un nuevo repunte de los precios del crudo, mientras la economía mundial acusa la disrupción del transporte marítimo y de las cadenas de suministro.
En paralelo, Emiratos Árabes Unidos anunció su retirada de la OPEP y de la alianza OPEP+, alegando razones de “interés nacional”. La decisión supone un golpe para el cartel en un contexto ya debilitado por la guerra y la volatilidad energética.
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