El volcán de Fuego en Guatemala está considerado entre los más activos y peligrosos de Latinoamérica, que seguirá activo en las siguientes 72 horas hasta el momento casi 30.000 personas resultan afectadas por la actividad, mientras unas 1.500 han sido evacuadas. La ceniza se ha dispersado en un área de aproximadamente 200.000 metros cuadrados y podría provocar daños en los techos de las viviendas debido a su acumulación.
Departamentos de Chimaltenango, Escuintla y Sacatepéquez, ubicados aproximadamente a 30 y 58 kilómetros al oeste de ciudad de Guatemala, están bajo monitoreo permanente y alerta roja.
El volcán genera columnas densas de gases y ceniza que alcanzan entre 5.000 y 6.000 metros sobre el nivel del mar, con dispersión principal hacia el oeste de Guatemala y caída de ceniza.
Los registros instrumentales han detectado eventos sísmicos de alta amplitud, asociados con la expulsión de material y el descenso de corrientes de densidad piroclástica. Estos flujos, formados por gases, ceniza y fragmentos de roca a altas temperaturas, pueden desplazarse a gran velocidad por las barrancas del complejo volcánico y representan la principal amenaza para las comunidades cercanas.

"Estamos acostumbrados"
“Acá la mayor parte estamos acostumbrados, los demás sí se fueron a los albergues o con familiares”, dice a RFI Natanael Arana, uno de los afectados. Resalta que la mayoría de los hombres de la localidad se quedan resguardando sus pertenencias. “Esto es voluntad de Dios, entonces nosotros estamos esperando acá para lo que pase”, dice Arana.
El volcán es vigilado por medio de siete sensores. Al menos 18 comunidades presentan riesgo latente, pero por diversas circunstancias algunas personas no quieren evacuar y otras lo han hecho de manera voluntaria. Hay cinco albergues habilitados otras personas van con familiares a pasar la noche.
Otros volcanes cercanos Pacaya y Santiaguito también son considerados peligrosos y de los más activos. Y a la cercanía de numerosas comunidades en Guatemala, los tres se mantienen bajo monitoreo permanente.
Cabe recordar que la erupción más devastadora del volcán de Fuego no ocurrió en 2019, sino el 3 de junio de 2018. Los flujos piroclásticos sepultaron comunidades completas, como en San Miguel los lotes, en Escuintla, a 58 kilómetros de la ciudad, y dejaron cientos de personas muertas y desaparecidas. Durante 2019, el volcán mantuvo actividad constante, con explosiones, columnas de ceniza y descenso de material volcánico, pero sin un desastre de la magnitud registrada en 2018.
Compartir esta nota