Tras cinco meses de juicio, dos ciudadanos israelíes y dos griegos —directivos de la empresa que comercializaba el programa— han sido declarados culpables de vulnerar el secreto de las comunicaciones, intervenir archivos de datos personales y acceder de forma ilegal a sistemas de información.
El juez considera probado que actuaron de manera coordinada y con intención común. Entre el verano de 2020 y finales de 2021 los acusados lograron instalar el programa en varios teléfonos móviles e intentaron infectar otros 114 dispositivos mediante enlaces trampa que no llegaron a abrirse.
Un escándalo mayor
Entre los afectados figuran el líder socialista de la oposición, Nikos Androulakis, y el periodista Thanasis Koukakis, cuya denuncia destapó el caso.
El programa Predator permitía acceder a mensajes, conversaciones y fotografías, e incluso activar de forma remota el micrófono y la cámara del teléfono intervenido.
Aunque los acusados han sido condenados por delitos menores, el caso Predator es uno de los mayores escándalos políticos y de privacidad en Grecia en los últimos años.
Compartir esta nota