Con informaciones de Ana Lazaro desde Bruselas, y de Guillaume Naudin
Aunque esta cumbre está en principio dedicada principalmente a cuestiones económicas y presupuestarias, los Veintisiete obviamente hablarán sobre los conflictos en curso. Conflictos que tienen consecuencias en la vida de los europeos, especialmente en el tema energético.
La ayuda europea a Ucrania vuelve a estar en la cuerda floja
El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, lo ha dejado claro a su llegada a la cumbre que hoy se celebra en Bruselas. Sólo desbloqueará los 90.000 millones de euros prometidos cuando el crudo vuelva a llegar su país.
El oleoducto Druzhba que transita a través de Ucrania fue dañado por los bombardeos. Y a pesar de que la Comisión Europea ha enviado una misión para ayudar a repararlo, encontrar una solución será difícil. Los líderes europeos están convencidos de que Orbán utiliza esta crisis para alimentar su campaña electoral.
Irán, una guerra exterior
Irán también destaca en la agenda de la cumbre. En sus declaraciones nada más empezar la reunión, varios lideres europeos han dejado claro que Europa se niega a implicarse en esta guerra. Intentarán en cambio encontrar respuestas a sus consecuencias y sobre todo al incremento del precio de la energía. Y mientras tanto, recuerdan que la subida beneficia sobre todo a Rusia, que puede vender más caro.
Si bien en principio existe una política común de seguridad y asuntos exteriores, encarnada por Kaja Kallas, en el momento del ataque israelí-estadounidense contra Irán, los países europeos reaccionaron de forma individual, en un orden disperso.
¿Qué número?
No existe una posición común real, y los interlocutores de los países europeos lo saben. El exsecretario de Estado estadounidense Henry Kissinger dijo en 1970: "¿Cuál es el número de teléfono de Europa?", y continúa así hoy en día. Cuando Donald Trump quiere pedir ayuda a sus aliados de la OTAN para asegurar el Estrecho de Ormuz, no llama a la Comisión, sino que los llama uno por uno.
Lo mismo ocurre con Volodimir Zelenski, que acaba de hacer una gira por las capitales europeas, acordando con todas ellas obtener ayuda mientras espera la liberación de la ayuda de la Unión Europea.
Los países que la conforman lo saben muy bien. Por eso los que quieren avanzar juntos están experimentando con otros caminos, incluyendo países que no son miembros de la Unión. Es, por ejemplo, el formato E3: Francia, Alemania, Reino Unido. O la Coalición de los Voluntarios por Ucrania, que incluye a 35 miembros, entre ellos Japón, Australia, Canadá y Nueva Zelanda, pero no Hungría ni Eslovaquia. Tiene el mérito de existir y es mejor
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