Por Ricardo Dorado
Los niños y niñas franceses le pueden dar las gracias al Consejo Constitucional. Los sabios, como los llaman en este país, han considerado inconstitucional la propuesta de ley del Gobierno para prohibir las redes sociales a los menores de 15 años.
Una decisión que supone un revés para Emmanuel Macron, que había convertido esta prohibición en una de sus principales apuestas para el final de su mandato. Ahora el presidente le ha pedido a su primer ministro, Sébastien Lecornu, que prepare un nuevo texto más robusto.
“Como una zona de confort”
Tara es una de las menores que se habría visto afectada por la prohibición: “Desde nuestro punto de vista, prohibir las redes sociales no sería una muy buena idea, porque siempre habrá jóvenes que buscarán otras alternativas para llenar este vacío después de que se las haya retirado. Y serán forzosamente menos seguras y será más peligroso para ellos”, estima.
“Las redes sociales pueden de alguna manera considerarse como una zona de confort para los jóvenes y prohibirles el acceso a estas plataformas no arreglaría nada. Todo lo contrario, los perjudicaría. Es verdad que las redes sociales pueden ser peligrosas, pero siempre hay un lado malo en la vida”, subraya la joven.
El Consejo Constitucional considera que la prohibición vulnera la libertad de expresión y de comunicación de los menores, pero también el derecho a la vida privada.
“Hay cosas más importantes”
La madre de Tara, Mónica, lamenta la decisión del Tribunal Constitucional: “Para mí que un niño, un menor de 10, 11 años, pueda tener acceso a ese tipo de conversaciones no se me hace nada productivo. Se la pasan pegados en el teléfono únicamente viendo lo que hacen los demás, diciendo está bien o está mal y al final queriendo copiar. Entonces yo pienso que a esa edad hay otras cosas más importantes que tienen que aprender y en las que se deberían concentrar”, comenta.
“Creo que el problema como padres que tenemos es que nos vemos confrontados a salir todos los días al trabajo. Entonces, para asegurarnos, nosotros mismos les damos ese medio, ¿no? Lo más que pudimos hacer era evitarles que accedieran a las redes sociales, se las estuvimos bloqueando”, agrega.
Esta decisión se enmarca en un contexto internacional más amplio en el que se empieza a poner en el foco las consecuencias nefastas de dichas plataformas en la salud mental de los menores. Concretamente, en Estados Unidos, la empresa Meta se estuvo enfrentando a un juicio histórico en el que 29 estados la acusaban de diseñar Instagram y Facebook para que resultaran adictivos a los jóvenes.
Con su propuesta, Francia sigue la línea política de Australia, que ya ha optado por la prohibición de las redes sociales a los menores de 16 años en diciembre de 2025, pero con resultados no satisfactorios.
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