Cerca de 3.000 euros al año en grado, frente a los 178 euros actuales: eso es lo que costará la matrícula en una facultad pública francesa para los estudiantes no europeos.
Este decreto se ha publicado en el marco de un nuevo plan denominado "Choose France For Higher Education" del ministro de Educación Superior, Philippe Baptiste, quien anunció el 20 de abril su intención de aplicar estrictamente las tasas de matrícula diferenciadas para los estudiantes extra comunitarios en las universidades francesas.
Esta medida existía desde 2019, pero hasta ahora se había aplicado poco.
El gobierno francés ha decidido por tanto endurecer las condiciones: las universidades, que podían exonerar masivamente a estos estudiantes, verán su margen de maniobra reducido progresivamente hasta un 20 % de exenciones de aquí a septiembre de 2028.
Solo los estudiantes que ya estén inmersos en un ciclo de estudios podrán conservar sus ventajas actuales. Para el ministro de Educación Superior, el objetivo es atraer perfiles de "alto potencial" siguiendo el modelo anglosajón.
A cambio, Francia promete facilitar la obtención de visados de trabajo posteriores a los estudios. Una lógica financieramente atractiva para el Estado, pero considerada injusta e incoherente por los sindicatos.
Tras unas primeras concentraciones el 12 de mayo, una intersindical ya ha convocado una nueva jornada de movilización nacional el 26 de mayo para hacer retroceder al gobierno frente a esta medida, que los sindicatos consideran "injusta e incoherente".
Compartir esta nota