El caso de un argelino de 37 años en situación irregular en territorio francés, acusado de haber matado el sábado a puñaladas a un ciudadano portugués de 69 años y de haber herido a otras siete personas en Mulhouse, ha tensado aún más las relaciones entre París y Argel. El primer ministro François Bayrou afirmó que Argelia tiene responsabilidad en ese atentado y amenazó con denunciar acuerdos bilaterales que se remontan a 1968.
Francia no busca entrar en una "escalada" con Argelia, dijo el primer ministro Bayurou, pero advirtió que su gobierno pedirá a las autoridades argelinas que "se reexaminen en su totalidad" los acuerdos de 1968 entre ambos países [véase recuadro abajo]. En caso contrario, serán "denunciados".
Para Bayrou, Argelia tiene responsabilidad en el atentado del sábado 22 de febrero en Mulhouse, en el que murió una persona y otras siete resultaron heridas a manos de un argelino indocumentado. Las autoridades francesas pidieron a Argelia que aceptara la expulsión de este hombre con antecedentes psiquiátricos en diez ocasiones antes del atentado. Cada una de estas solicitudes fue rechazada por las autoridades argelinas. En las últimas semanas, Argel ha rechazado en múltiples ocasiones la readmisión de varios de sus ciudadanos expulsados de Francia.
"Las víctimas que conocimos en Mulhouse son víctimas directas del incumplimiento de esos acuerdos", dijo Bayrou. Este drama, según él, se suma a una larga lista: "Se registraron víctimas este fin de semana, ha habido otros incidentes anteriormente. Está la situación de Boualem Sansal [escritor argelino residente en Francia, detenido desde hace tres meses en Argel acusado de atentar contra la seguridad del Estado]. Todo esto obliga al gobierno francés a no cerrar los ojos", subrayó.
Francia "pedirá al gobierno argelino que se reexaminen en su totalidad los acuerdos y la manera en que se están ejecutando", anunció también el primer ministro, fijando un plazo de "entre un mes a seis semanas" para obtener respuesta de Argel.
París quiere evitar la escalada
Al referirse a los acuerdos de 1968 entre Francia y Argelia, que a su juicio "no se están respetando", Bayrou afirmó que su gobierno "no puede aceptar que la situación continúe". En este contexto, adelantó que se presentará a las autoridades argelinas una lista "con carácter urgente" con personas que deben poder regresar a su país y que Francia considera "particularmente sensibles".
"Si al final de este proceso no hay respuesta, no cabe duda de que la denuncia de los acuerdos será la única salida posible", advirtió el jefe del gobierno, aunque aseguró que "no es lo que deseamos".
"Lo digo sin ánimo de escalada ni de sobreactuación", insistió, pero subrayó que "es responsabilidad del gobierno francés señalar que el rechazo a la readmisión [de ciudadanos argelinos] constituye una violación directa de los acuerdos con las autoridades argelinas y que no lo aceptaremos".
Bayrou también anunció la solicitud de una "auditoría interministerial" sobre la "política de concesión de visados" de Francia, encargada a las inspecciones generales de la policía y del Ministerio de Asuntos Exteriores. El primer ministro habló ante la prensa tras una reunión del Comité Interministerial para el Control de la Inmigración (CICI) en Matignon. La solicitud de auditoría fue firmada el martes por la noche.
Otra de las medidas adoptadas tras esta reunión del comité interministerial es el refuerzo de la militarización de las fronteras. "La 'fuerza fronteriza', creada de forma experimental por el gobierno de Élisabeth Borne y desplegada en la frontera con Italia, se extenderá a todas las fronteras del territorio francés", explicó Bayrou. "Esta fuerza está formada por la policía, la gendarmería y las aduanas, y permite recurrir a reservistas y a la fuerza Sentinelle cuando sea necesario para mejorar la vigilancia fronteriza".
Las tensiones entre ambos países van en aumento. En las últimas semanas, Argel ha rechazado en múltiples ocasiones la readmisión de varios de sus ciudadanos expulsados de Francia. Las ya deterioradas relaciones bilaterales se agravaron aún más tras el atentado ocurrido el sábado en Mulhouse, en el este de Francia.
Recuadro: El acuerdo de 1968 entre Francia y Argelia
En 1968, en plena expansión económica, Francia necesitaba mano de obra para su desarrollo. En ese contexto, firmó con Argelia un "acuerdo relativo a la circulación, el empleo y la residencia en Francia de los ciudadanos argelinos y sus familias".
El texto concedía a los argelinos un régimen especial que facilitaba su entrada en Francia sin necesidad de visado, aunque debían obtener un certificado de residencia válido por cinco años tras encontrar empleo en un plazo de nueve meses. Esto les permitía establecerse libremente para ejercer una actividad económica. Además, el acuerdo les otorgaba acceso preferente a un permiso de residencia de diez años, ya que podían solicitarlo tras tres años de estancia en Francia, en lugar de los cinco exigidos a otras nacionalidades.
Sin embargo, el acuerdo ha sido modificado en tres ocasiones debido a cambios políticos y en las relaciones bilaterales, endureciendo progresivamente las condiciones de entrada a Francia. Hoy en día, apenas queda rastro del texto original: se ha impuesto la obligación de visado y los trámites administrativos para los argelinos se han multiplicado, aunque todavía conservan algunos privilegios.
Para el historiador Pierre Vermeren, especialista en el Magreb, esto podría afectar el número de visados concedidos por Francia a Argelia. "Los 250.000 visados anuales que Francia otorga a los argelinos están en la cuerda floja. Quizás no en su totalidad, pero sí en gran parte si el acuerdo de 1968 es revocado", señala.
El historiador también advierte que otro acuerdo podría estar en la mira de las autoridades francesas: el firmado en 2013, que exime de visado a los argelinos con pasaporte diplomático.
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