Con la corresponsal de RFI en Járkov
Estamos en Járkov, al este de Ucrania, en un almacén de libros del que ya no queda nada. Tras un incendio provocado por ataques de drones rusos el pasado 1 de agosto, 8 millones de libros se convirtieron en humo.
“Metal, papel, concreto, todo se derritió por completo”, cuenta Viktor Kruhlov, director de la editorial Ranok, la principal editorial infantil. Publicamos sobre todo libros para niños, adolescentes y jóvenes adultos, así como libros de texto para primaria y secundaria”.
A solo unas semanas del inicio del año escolar, se han destruido más de un millón de libros de texto listos para su distribución. Nata Protas dirige la editorial Zhorzh y acaba de perder 400.000 libros: “Claro, tenemos reservas, pero la mayor parte de nuestra producción estaba aquí. Así que va a ser muy difícil reemplazar estos libros. Esto destruye a mi empresa, me destruye a mí, destruye a la nación, al país”.
Para los ucranianos, el objetivo de Rusia es claro: aniquilar todo lo que constituye la identidad ucraniana. Ahora la urgencia es encontrar dónde reimprimir los libros destruidos, dando prioridad a los que se iban a utilizar en el ámbito escolar.
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