Una de ellas estaría en Narsarsuaq, al sur de esa isla, donde Estados Unidos ya tenía una base que cerró en 1950, y otra en Mestersvig, al este. En el texto se puede leer que Washington también puede modernizar y ampliar su única base activa, Pituffik, al norte.
Los tres firmantes aseguran que con este acuerdo van a disuadir la presencia de Rusia y China en la zona del Ártico, nuevo punto estratégico debido al cambio climático. Las proyecciones estiman que, al derretirse los polos, se abrirán nuevas rutas marinas y la explotación de tierras a las que antes no se podía acceder.
Para el profesor en Derecho Internacional de la Universidad Internacional de la Rioja, Armando Alvares García Júnior, el acuerdo sí puede disuadir la presencia china y rusa, pero de manera local.
El convenio “protege Groenlandia y reduce la posibilidad de que los adversarios de Occidente ganen influencia militar o económica en la isla. Sin embargo no resuelve para nada la rivalidad geopolítica en el Ártico. Rusia, en mi opinión, seguirá desarrollando sus capacidades en su propio territorio y China seguirá buscando oportunidades económicas, científicas y logísticas” desplegando medios en territorio ruso.
Tiempos
Aunque el acuerdo tripartita fue anunciado con bombos y platillos, la llegada de tropas y la construcción de las bases dependen de la legislación y los tiempos de cada país.
“No basta solo con una declaración de intenciones, hace falta un acuerdo formal entre las 3 partes”, precisó Ana Belén López, profesora en el departamento de Geografía en la Universidad Complutense de Madrid.
“Cuando este texto ya pase a los parlamentos respectivos, pues tendrá que ser ratificado. Estaríamos hablando fácilmente entre 1 y 3 años para que esto llegara a estar completado”.
A principios de año, el presidente estadounidense, Donald Trump, provocó una crisis con sus aliados en Europa al amenazar con tomar este territorio autónomo danés del Ártico, una posición estratégica que además es rica en recursos. Trump ahora tiene nuevos límites jurídicos que respetar.
"¿Cuáles son las líneas rojas que Estados Unidos no se puede cruzar?” explica Belén López, “pues es que la soberanía y el derecho a la autodeterminación de Groenlandia debe de seguir existiendo. Estados Unidos no puede tener un control o pretender tener un control exclusivo ni imponer su propia jurisdicción sobre el territorio o sobre la población".
"Cualquier paso que no cuente con el consentimiento explícito de Copenhague o de Nuuk (la capital del territorio autónomo danés) transformaría esa presencia de Estados Unidos en una ocupación o una anexión encubierta. Eso no se va a permitir en ninguno de los supuestos”, consideró la investigadora.
La Casa Blanca publicó en su sitio el texto completo en el que brinda detalles sobre las nuevas bases militares, el refuerzo militar en Groenlandia y la obligación de la isla de continuar en la OTAN si llegase a independizarse del Reino danés.
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