Las imágenes satelitales muestran cómo la gran nube de humo provocada por los incendios en España cubre ya gran parte de la península ibérica.
Son millones de partículas en suspensión altamente perjudiciales para la salud, algunas de ellas cancerígenas, desplazándose cientos de kilómetros sobre el territorio español y llegando a regiones como Cataluña o Andalucía.
Altos niveles de PM2,5
La ministra de Sanidad española, Mónica García, alertó de altos niveles de PM2,5, es decir, de partículas cuyo diámetro es inferior a 2,5 micras, unas 30 veces más finas que el cabello humano y que pueden permanecer en el aire durante semanas.
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Según informaciones publicadas por la Sociedad Española de Epidemiología este mes, su minúsculo tamaño las hace especialmente dañinas para el organismo porque pueden penetrar más fácilmente en los pulmones y de ahí, pasar a la sangre, provocando enfermedades cardiacas, respiratorias y aumentando el riesgo de mortalidad.
Recomendaciones
Algo que empeora con las olas de calor, especialmente para personas mayores, niños, embarazadas y personas con enfermedades crónicas.
En estos casos, las autoridades sanitarias recomiendan cerrar puertas y ventanas y no salir a la calle. Y si es imprescindible hacerlo, utilizar una mascarilla de tipo FFP2 o KN95, llevar gafas, preferiblemente de sol, y evitar hacer ejercicio físico.
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