El fuego se expandió rápidamente el jueves en la zona de los Gallardos, un área de orografía escarpada, llena de barrancos y casas diseminadas en zonas forestales, atrapando a quienes trataban de huir, de acuerdo con las primeras investigaciones.
Este incendio ya es uno de los más graves en la historia en España, con más de una decena de muertos y ocho heridos graves por las quemaduras. Hay además cerca de una veintena de personas desaparecidas en una zona especialmente complicada para los bomberos, con numerosos barrancos que, según el gobierno andaluz, hacen imposible el uso de maquinaria pesada.
Almería está en llamas por las cada vez más altas temperaturas que golpean la Península Ibérica en los meses de verano.
Lo singular de este incendio es la dificultad del terreno que, junto a la propagación de las llamas, lo convierte en una “ratonera”, como ha dicho el presidente andaluz Juan Manuel Moreno. Han sido desplegados 500 efectivos para trabajar en el terreno y, según Moreno, las primeras investigaciones apuntan a que el origen del incendio habría sido la caída de un cable del tendido eléctrico.
Las muertes se han producido en zonas distintas a las vías de evacuación establecidas por los servicios de emergencia y, según fuentes oficiales, todas o casi todas las víctimas serían turistas extranjeros.
Más de 3100 hectáreas han sido quemadas y ahora preocupa una zona de cultivo cercana que podría hacer que se extienda aún más, aunque por el otro extremo el fuego llegaría a una autovía que haría las veces de cortafuegos.
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