En Barcelona, a los pies de la majestuosa Sagrada Familia, miles de seguidores se congregan para ver de cerca a sus ídolos. Mucho griterío, bastantes selfies, pero pocos alcanzan a retratar a los hombres que se disputarán el maillot amarillo.
Solo los más madrugadores han tenido suerte, como el vallecaucano Arturo, que pudo hacerse un hueco entre las vallas que limitan la zona mixta por la que desfilan los ciclistas: “Primera vez que lo veo yo aquí. Gracias a Dios esto es una maravilla. Me gusta el ciclismo en sí, en general, y encantado de tenerlo aquí al lado. Es un espectáculo prácticamente todo lo que se vive y lo que se ve”.
“Un recibimiento muy caluroso”
En cuanto a la experiencia, para los protagonistas es única. Ciclistas como el colombiano Sergio Higuita reciben una motivación extra antes de encarar la carrera más prestigiosa del mundo: “Un recibimiento muy caluroso, ver a tanta gente le eriza a uno la piel. Entonces nada feliz de estar en este inicio del Tour”.
El Tour de Francia arrancará mañana sábado en la ciudad Condal con una crono por equipos que enlazará con una etapa en línea por el litoral mediterráneo. Finalizada la incursión por el asfalto español, el pelotón atravesará los Pirineos para no parar hasta el domingo 26 de julio, cuando los sobrevivientes alcancen la meta final en los Campos Elíseos de París.
Compartir esta nota