Sofia Català para Radio Francia Internacional desde Castillejos (Marruecos)
Miles de jóvenes marroquíes han sido devueltos a Castillejos, el municipio marroquí vecino a la ciudad autónoma española de Ceuta, a la que intentaron entrar. Frente a la valla que separa el territorio marroquí de las aguas que unen ambas ciudades encontramos a Nouhaila y Tasnim. Se han lanzado al mar dispuestas a cruzar nadando, pero ante el peligro se han visto obligadas a pedir a la policía marroquí que las sacara. “Cuando te lanzas al mar hay caos, unos se abalanzan sobre otros, te hundes y necesitas salir de ahí”, dijeron.
Como tantos otros adolescentes, estas chicas dicen no tener perspectivas de futuro digno en su país y por eso las buscan fuera. “Aquí aunque estudies, tengas diplomas, te encuentras sin porvenir. Hay mucho abuso de poder”.
Esperanza
Musa y Hatim sí lograron llegar a Ceuta nadando, pero aseguran que la policía española los devolvió en caliente a Marruecos, a pesar de que el Tribunal Supremo de España declaró ilegales este tipo de expulsiones. Nos contaron que cuando llegaron al enclave español, fueron a la comisaría donde las autoridades les dijeron que el centro para inmigrantes estaba saturado. “Después nos agarraron en la calle y nos devolvieron en caliente”.
En el centro de la ciudad marroquí, heridos y cansados después de una noche en la intemperie, Othman y sus amigos protestan ante la falta de vías regulares y seguras para migrar. “Si quieres un visado necesitas un sueldo de 5000, 6000 dirhams como mínimo. Nuestro sueldo es de 3000 dirhams. ¿Cómo vamos a obtener ese visado? Imposible. El mar es nuestro futuro”.
Como estos jóvenes, miles de personas están bloqueadas en Castillejos a la espera de encontrar medios para volver a casa. Otros siguen regresando voluntariamente de Ceuta tras haber visto agotadas sus esperanzas de conseguir comida, agua y papeles en territorio español.
Al menos 67 personas murieron en el intento de llegar al enclave, según el gobierno local.
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