Informe de la enviada especial de RFI a Suwayda, Manon Chapelain
Hace unos meses que la plaza al Karama, en el centro de Suwayda, cambió de bandera. En las tiendas y en las paredes, la bandera israelí, que sustituyó a la de la revolución siria, ahora convive con la de los drusos.
Tel Aviv se ha posicionado oficialmente como protectora de la comunidad. Louay, un estudiante de unos veinte años, no lo olvida. "Sin la intervención israelí, los combates de julio podrían haber derivado en un genocidio contra nuestra comunidad. Antes decíamos que Siria estaba unida, pero ahora ya no confiamos ni un 1 % en el Gobierno. Sobre todo, esperamos la independencia", explica.
La Guardia Nacional de Suwayda, un nuevo ejército formado por cuarenta facciones drusas, exige ahora la independencia. Ahora es ella quien controla la ciudad y regula las entradas y salidas.
"Era indispensable que tuviéramos un ejército organizado capaz, en primer lugar, de proteger nuestra existencia y defender las fronteras. También aspiramos a una futura cooperación con las fuerzas israelíes", explica el comandante Talal al Amer, su portavoz.
"Reivindicamos nuestra independencia absoluta"
Es difícil encontrar voces discordantes dentro de la ciudad. Parte de los habitantes descontentos se han marchado. Las calles están ahora vacías. Pocos discuten las declaraciones del jeque Al Hijri, alta autoridad religiosa y abiertamente independentista.
"Reivindicamos nuestra independencia absoluta como drusos. Rechazamos categóricamente al Gobierno de Damasco. Ya no se puede entablar ningún diálogo con él", afirma el jeque Tarek al Mughaish, uno de sus allegados.
Tras el noreste de Siria, la cuestión ahora es saber si el territorio será recuperado por la fuerza o mediante negociaciones. A principios de enero, Damasco y Tel Aviv se reunieron en París, con la mediación de Estados Unidos.
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