Con la promulgación de la Ley 7513/25 Paraguay se alinea con las tendencias globales de derecho animal al reconocer legalmente que los animales no son cosas, sino individuos con capacidad de sentir.
El ministro Héctor Luis Rubín, director de la Dirección Nacional de Defensa, Salud y Bienestar Animal, explica que este logro es el resultado de un intenso trabajo conjunto entre el Poder Ejecutivo, legisladores y organizaciones civiles. Sin embargo, el camino no fue sencillo, especialmente al intentar introducir el concepto de "sintiencia" en el debate legislativo.
Uno de los pilares de esta ley es la declaración de los animales como seres "sintientes", un término que enfrentó resistencia inicial en el Congreso. Según explica Rubín, este cambio terminológico tiene implicaciones legales profundas:
"En la primera propuesta que hicimos nosotros en la dirección pusimos 'seres sintientes' y se nos pidió poner realmente luego 'seres vivos a los cuales hay que proteger del dolor', porque no querían en principio poner seres sintientes. Por fin logramos que en la ley sean declarados así. Esto en un estatus jurídico transforma a los animales: en lugar de objetos, son sujetos de derecho. Por ejemplo, a la hora de un maltrato, no solo tenemos en cuenta el daño físico, sino también valoramos el terror que pueden haber pasado, la ansiedad prolongada y el hecho de que son conscientes de su entorno. Seres sintientes significa que se valora si tienen el hábitat correcto, si pueden respirar, que no estén atados bajo el sol, la lluvia o el frío. No estamos 'humanizando', estamos reconociendo algo que es real y está comprobado: sienten, padecen, sufren y tienen ansiedad".
La nueva legislación paraguaya establece una estructura de sanciones que distingue entre faltas administrativas y delitos penales. Mientras que la Dirección Nacional se encarga de las multas en casos leves, los episodios de crueldad extrema o muerte ya son competencia de la justicia penal, con penas que pueden alcanzar los seis años de prisión.
"Esta Ley 7513/25 es como si estuviera dividida en dos partes. En las sanciones leves o menos graves, nosotros como dirección aplicamos directamente el expediente sancionador con multas administrativas. Cuando hablamos de crueldad extrema o gravedad, donde termina falleciendo el animalito, ya pasa al Ministerio Público. La Fiscalía asume el rol de ordenar detención, imputación y pedir elevar a juicio. En este momento, está estipulado que hay diferentes penas: dos años, cuatro años con agravantes y, con la muerte del animalito, son seis años de cárcel. Lo que nosotros demandamos ahora es ver efectivamente en la cárcel a los maltratadores y asesinos; eso todavía es una deuda pendiente".
Registro de agresores y educación obligatoria
Más allá del castigo, en Paraguay se busca prevenir la violencia. Se ha creado el primer Registro Nacional de Agresores de Animales, basándose en la premisa de que quien maltrata a un animal es un peligro potencial para la sociedad en general. Además, la normativa obliga a incluir el bienestar animal en el sistema educativo nacional.
"Hemos creado el primer Registro Nacional de Agresores de Animales, donde van a parar todas las personas que hayan sido sentenciadas o sancionadas. Buscamos prevención y control; el que maltrata a un animal está a un paso, si no lo hizo ya, de maltratar en el entorno familiar o social. No se puede separar el maltrato animal del maltrato general. Además, hemos logrado que en el artículo cinco de nuestra ley sea obligatorio hablar y poner como materia el bienestar animal en toda la extensión educativa del Paraguay. Toda la malla curricular paraguaya, ya se está trabajando con el ministerio de educación, tiene que incluir el bienestar animal desde los niños hasta los más adultos".
Bienestar en animales de consumo y el fin de los espectáculos crueles
La ley no se limita a perros y gatos. Aunque existe otra institución para el ganado, la Dirección de Bienestar Animal ahora tiene el mandato de vigilar que los animales de producción sean tratados con dignidad, incluso en el transporte y el sacrificio.
Por otro lado, el ministro Rubín fue enfático en su postura contra las tradiciones que implican sufrimiento, como las corridas de toros o las peleas de gallos, las cuales espera que sean prohibidas bajo el amparo de esta nueva visión legal:
"Nosotros creemos realmente que todo lo que tenga que ver con la corrida de toros es maltrato. Si estás declarando a los animales seres sintientes, la diversión de los humanos no quiere decir que ellos se diviertan. Para nosotros, ellos pasan estrés, sufrimiento y miedo. Estamos luchando fervientemente para que lo que ya existe hoy en día sea derogado. No somos partidarios de que los animales sean utilizados en espectáculos públicos. Eso de que no sufren no lo creo; no hay casi ningún veterinario que certifique eso. Nuestros veterinarios han documentado cómo pasan terror ante estos espectáculos".
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