Canadá y la Unión Europea se preparan para fortalecer una alianza histórica, y con grandes esperanzas.
Hoy arranca una cumbre entre ambos bloques en Montreal, aunque con un jarro de agua fría para la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen. Finalmente, su propuesta de que el país norteamericano sea el primer miembro asociado del bloque no formará parte del encuentro.
De momento, este concepto de miembro asociado no ha entrado en el borrador de conclusiones de la reunión, debido a la negativa de Alemania o Italia, pero ambas partes se preparan para cerrar acuerdos ante un mundo convulso.
“Alianza para el Futuro”
Tal y como propuso el primer ministro canadiense, Mark Carney, se espera cerrar acuerdos sectoriales para cooperar en inteligencia artificial, en inversiones, materias primas o energía.
La “Alianza para el Futuro” como han preferido llamarla, servirá también para reforzar la asociación en materia de seguridad y defensa acordada en junio de 2025. Una prueba de que Canadá, al margen de los nombres, es un país muy cercano a los 27.
La geopolítica también estará presente con un apoyo inequívoco a Ucrania, y que resonará ante el vecino Washington, después del acuerdo del diésel entre Estados Unidos y Rusia.
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