“He anunciado que se puede formar un gobierno, tras largas negociaciones”, declaró Mette Frederiksen a los periodistas tras una reunión con el rey Frederik X. Presentará su programa el martes 2 de junio y, posteriormente, el equipo de gobierno, el miércoles 3 de junio. Este será recibido por el rey.
Para salir del estancamiento, la jefa de Gobierno se ha dirigido a varias formaciones, entre ellas el Partido Popular Socialista SF, De Radikale (centroizquierda) y los Moderados (centro), según precisa un comunicado del palacio real. Esta coalición, que abarca desde la izquierda hasta la centroderecha, plantea ahora una pregunta: ¿cómo lograrán ponerse de acuerdo estos partidos con sensibilidades diferentes, y con qué denominador común?
Una negociación larga y difícil
Si la formación de este gobierno ha llevado tanto tiempo, es en gran parte porque Mette Frederiksen no se encontraba en una posición de fuerza. Aunque su partido, los socialdemócratas, quedó en primer lugar en las elecciones legislativas, registró su peor resultado desde 1903 -a pesar de que sigue siendo el partido más grande, con 38 escaños de los 179 del Parlamento-. Una victoria relativa que la obligó a negociar paso a paso.
Se necesitaron tres rondas de conversaciones. En un momento dado, la propia primera ministra fue sustituida en las negociaciones. El resultado: más de dos meses de negociaciones, algo sin precedentes en Dinamarca.
A pesar de esta coalición de cuatro partidos que cuenta con 82 escaños de los 179 del Parlamento, el futuro gobierno no dispondrá de mayoría absoluta en el Parlamento. Tendrá que tender la mano a otros partidos, en particular a la Alianza Rojo-Verde, la formación más a la izquierda del hemiciclo de Copenhague. “Creo que todos se sorprenderán al ver cuán decididos estamos”, aseguró Frederiksen.
Un margen de maniobra más reducido que antes
Mette Frederiksen se dispone, pues, a iniciar un tercer mandato al frente de Dinamarca, pero con un margen de maniobra más reducido que antes. La jefa del Gobierno saliente esperaba dominar ampliamente el Parlamento, pero no logró su objetivo: convocar elecciones anticipadas para aprovechar su popularidad.
Su pulso con Donald Trump sobre Groenlandia, territorio autónomo danés, así como su postura firme frente a Rusia en el contexto de la guerra en Ucrania, no bastaron para asegurarle una amplia victoria en las elecciones del pasado mes de marzo.
A pesar de este resultado a medias, Mette Frederiksen sigue siendo una figura que inspira confianza a los daneses. Gracias a su experiencia en asuntos europeos, se ha destacado especialmente por sus posiciones a favor de una línea más firme en cuestiones migratorias.
De hecho, puede atribuirse una victoria en este ámbito con el acuerdo alcanzado anoche entre los eurodiputados y los Estados miembros para crear centros de retorno para los migrantes expulsados. Un tema en el que Dinamarca estaba a la vanguardia.
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