Los detractores del proyecto temen que este edificio, situado en el centro histórico de Londres, se convierta en un centro de espionaje clandestino. En primer lugar, por su ubicación: a dos pasos de la City y cerca de cables de telecomunicaciones sensibles. Pero también por los planos del edificio, según informa nuestra corresponsal en Londres, Émeline Vin.
China tiene previsto construir allí oficinas y viviendas de servicio para unos 200 empleados, así como salas subterráneas cuyo uso no se ha especificado. Una infraestructura que se considera compatible con un centro de vigilancia. “No podemos permitir que los chinos construyan esta embajada espía en un lugar tan crucial para nuestra seguridad nacional”, denunció la líder de la oposición conservadora, Kemi Badenoch.
Un proyecto altamente simbólico y controvertido
Estos temores se basan en varios casos de espionaje relacionados con China que se han hecho públicos en los últimos años, en particular contra refugiados de Hong Kong y diputados británicos.
También está la cuestión simbólica. Con sus 20.000 m², China construiría la embajada más grande de Europa occidental, muy cerca de los símbolos de la capital británica.
Con el acuerdo de los servicios de inteligencia, el proyecto fue validado justo antes de la esperada visita del primer ministro Keir Starmer a China. El jefe del Gobierno espera cerrar acuerdos comerciales, al tiempo que mantiene una línea de vigilancia en materia de seguridad. “La seguridad nacional es nuestra máxima prioridad”, asegura un portavoz del Gobierno británico.
Sin embargo, la decisión podría ser impugnada ante los tribunales. Los vecinos de la zona, que temen ser desalojados, están considerando presentar un recurso. Un procedimiento que podría retrasar la construcción varios meses.
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