Esta semana en Vida en el planeta en Radio Francia Internacional, enfacamos reflectores en el krill y la lucha diplomática que se juega alrededor de esta especie.
Este crustáceo parecido a un camarón despierta cada vez más el apetito de la industria, sobre todo de barcos noruegos y chinos. Y la pesca se intensifica: este año la flota industrial alcanzó el límite anual de captura de 620.000 toneladas de krill a mediados de agosto, es decir que se pesca cada vez más rápido una especie esencial que regula la captura de CO2 y que es esencial para la alimentación de mamíferos y aves del polo sur.
Este crustáceo que mide hasta seis centímetros de longitud representa la biomasa más grande del planeta y ocupa un sitio muy especial en toda la cadena alimenticia del ecosistema marino antártico. “Todas las grandes ballenas se alimentan de krill: las ballenas jorobadas, las ballenas fin, las focas cangrejeras, las focas leopardo y las especies de pingüinos, así como aves voladoras como los albatros y los petreles”, detalla el biólogo marino Rodolfo Werner.

Con el auge de la pesca de krill en los años 70 y 80, se instauró una cuota anual de cantidad de krill que se puede pescar en el mundo y en particular en la Antártica, un continente dedicado a la paz y la ciencia, que no pertenece a ninguna nación en particular. Esta cuota de pesca de 620.000 toneladas es considerada excesiva por algunas voces que abogan por una mayor protección del krill en particular en la zona 48 de la Antártica que agrupa la Península Antártica, las islas Orcadas, las islas Georgias y las Islas Sandwich del Sur donde viven importantes colonias de pingüinos, por ejemplo.
Proteger el krill de la sobrepesca
Para evitar la concentración de barcos pesqueros en esta región estratégica para la biodiversidad del polo sur, en 2009, una medida de protección limitó a 155.000 toneladas la pesca de krill en la Península Antártica. Un acuerdo que no fue renovado en 2024 después de que China y Rusia rompieron el consenso alrededor de esta medida de protección.
“Entonces ese año se cayó la medida que se había creado en el 2009 y volvimos al comienzo de las 620.000 toneladas donde uno quiera. Y justo en ese momento la pesquería venía aumentando. Entonces, en los últimos dos años no solamente se llegó al máximo, sino que aumentó mucho la pesquería en la península Antártica”, indica con preocupación Rodolfo Werner, quien es también es asesor de la Coalición para la Antártida y el Océano Austral (ASOC) en la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR), es el organismo internacional de protección de la Antártica.

Científicos y ambientalistas abogan ahora por reinstaurar un límite de pesca específica para la región antártica.
Las ONG ambientales piden ir más allá y cuestionan la pesca misma del krill. El experto en políticas de protección marina en la Fundación Blue Marine de Estados Unidos, Maximiliano Bello, recuerda que la captura de krill responde a un solo motivo. “Pescan por negocio”, dice tajantemente. “Aquí no hay nada que tenga que ver con seguridad alimentaria: el 70% de los ingresos del de la empresa noruega que pesca krill en la Antártica procede de la venta de krill para la comida de salmón”, insiste Maximiliano Bello.
Escuche el programa completo de Vida en el planeta:
El resto del krill sirve para elaborar complementos alimenticios ricos en omega-3 y alimentos para mascotas. “Y estamos entonces poniendo en peligro un ecosistema que es clave para todo el planeta”, se indigna Bello

¿Aceptarán las naciones de la Convención crear nuevas areas marinas protegidas en la Antártica como lo propusieron en años anteriores Chile y Argentina? ¿Logrará China imponer un aumento de la cuota de pesca de krill? Se restablecerá el reparto geógrafico de la cuota de pesca? Se avecinan arduas negociaciones enla próxima sesión anual de la Convención sobre la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos, que tendrá lugar en octubre. Una cumbre donde la gestión del stock de krill será uno de los principales temas de debate.
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