"Naturalmente, no aceptamos tales acusaciones. No estamos de acuerdo con ellas. Las consideramos sesgadas e infundadas", dijo el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, durante una rueda de prensa telefónica diaria.
Así respondía el Kremlin a las acusaciones de Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y los Países Bajos que dicen que Moscú de ha "envenenado" al opositor Alexéi Navalni, basándose en las conclusiones de una investigación de cinco laboratorios y divulgada este sábado.
Esta investigación concluyó que Navalni fue "envenenado" con una "toxina rara", la epibatidina, presente en la piel de las ranas dardo de Ecuador, según una declaración conjunta durante la Conferencia de Seguridad de Múnich.
"Solo el Estado ruso tenía los medios, un motivo y la oportunidad de utilizar esta toxina letal", señalaron los autores del informe, que responsabilizan a Moscú de su muerte durante su encarcelamiento en una prisión rusa en Siberia.
Su viuda, Yulia Naválnaya, ahora en el exilio, afirmó el sábado que el "asesinato" de su marido ahora está "probado por la ciencia".
Entretanto, esta mañana, su familia ha visitado la tumba en el cementerio de Borisóvskoye, con flores y silencio, mientras llegaban también diplomáticos europeos, apunta nuestro corresponsal regional Xavier Colás.
“Muchos rusos se preguntan aún por qué Navalni volvió tras el intento de envenenamiento de 2020. Hoy, nadie de los liberados en el canje de 2024 ha regresado, mientras crecen las trabas para comunicarse por WhatsApp y Telegram”, añade Colás.
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