Una investigación del diario Haaretz publicada este domingo 14 de junio revela que el ejército, así como los servicios secretos israelíes e incluso varias empresas del sector de la defensa, han restringido considerablemente el uso de vehículos eléctricos chinos.
Sin embargo, los fabricantes chinos representan casi la mitad de las ventas de vehículos en Israel. Pero desde hace unos días, las empresas que ofrecían autos eléctricos fabricados en China como vehículos de servicio a sus empleados han dado marcha atrás. En cuanto al ejército israelí, prohíbe pura y simplemente a sus soldados propietarios de tales vehículos estacionarse cerca de ciertas bases.
BYD, el principal fabricante chino, ha negado ser “una empresa militar china” o incluso “un colaborador de la base industrial de defensa china” cuando la empresa se encontró en la lista negra del Pentágono.
Pero según Haaretz, el gobierno israelí alega más bien una cuestión de ciberseguridad y teme que los datos sensibles recopilados por estos vehículos terminen en manos del ejército chino.
Compartir esta nota