Con Sophie Torlotin, enviada especial de RFI a Cannes
Hecha pública el día de la inauguración del festival, hasta ahora no había provocado más reacciones. Bajo el título “Zappons Bolloré” (juego de palabras con hacer zapping y esquivar en francés) y firmada por cineastas y actores de renombre como Juliette Binoche, Swann Arlaud, Jean-Pascal Zadi o Adèle Haenel, la petición denunciaba “la creciente influencia de la extrema derecha” en el cine a través del multimillonario conservador. En particular, se critica la intención de Canal+, principal financiador del cine francés, de hacerse con la totalidad del capital de la red de salas de cine UGC.
“Al dejar el cine francés en manos de un empresario de extrema derecha, no solo corremos el riesgo de una uniformización de las películas, sino de un control fascista sobre el imaginario colectivo”, escribieron los firmantes, entre los que se encuentran productores, operadores de salas de cine, cineastas, técnicos y actores.
Lo que ha indignado al director de Canal+, Maxime Saada, es la forma en que se recibe a su grupo durante las proyecciones. Cuando el logotipo aparece en pantalla, provoca, en el mejor de los casos, un silencio gélido; en el peor, silbidos y abucheos. Hasta que, en una proyección el sábado por la noche, se profirieron insultos dirigidos a Vincent Bolloré.
Al día siguiente, el jefe de Canal+ anunció que ya no quería trabajar con los firmantes. “Viví esta petición como una injusticia hacia los equipos de Canal que se esfuerzan por defender la independencia de Canal+, y en toda la diversidad de sus decisiones. Y, en consecuencia, ya no trabajaré, ya no deseo que Canal+ trabaje con las personas que firmaron esta petición”, declaró el director de la cadena durante una intervención al margen del Festival de Cannes.
En su discurso, Maxime Saada asegura que esta tribuna equivale a calificar a los equipos de Canal+ de “criptofascistas”. “Pues yo no tengo ganas de trabajar con gente que me llama criptofascista, lo siento, para mí ahí está el límite”, declaró durante el “brunch de los productores” organizado por Canal+ en Cannes.
Sin embargo, el director Arthur Harari, uno de los 600 firmantes, lo afirma: “No es un ataque contra Canal+, afortunadamente Canal+ está ahí, es uno de los pilares del cine francés y de la excepción cultural francesa. Lo que me impulsó a firmar este artículo de opinión es la presencia cada vez más peligrosa del imperio Bolloré, que quiere llevar a la extrema derecha al poder. Canal+ no es, por el momento, un elemento activo de esta amenaza, pero le pertenece a él y quiere hacerse con UGC. El Estado francés, que siempre ha sido un Estado regulador, debería intervenir para limitar la concentración de poderes, especialmente en lo que respecta a los medios de comunicación”.
El colectivo Zappons Bolloré considera, por su parte, que estas amenazas de represalias confirman su temor a una pérdida de independencia de Canal+.
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