RFI: Usted presenció lo que pasó. ¿Qué sucedió?
Carolina Ortiz: Un poquito antes de las 09 de la mañana empezamos a recibir reportes, llamadas de personas que estaban viendo vehículos no identificados y lo que pensaban que era ICE. Unos 10 minutos después pudieron confirmar que habían llegado vehículos adicionales, confirmado que era ICE. Pudimos llevar a parte el equipo que estuviera allí, apoyando a la comunidad, grabando, documentando, y algunos minutos después es cuando disparan al vehículo. En ese momento yo estoy en la calle también apoyando el equipo y la gente se empieza a frustrar porque lo que ellos están pidiendo es que le den ayuda médica. De hecho había un doctor allí. El gritaba y pedía que lo dejaran arrimarse para poder ayudar a la víctima y no lo dejan. Pasan un poquito más de 15 minutos cuando por fin llegan los paramédicos, pero se llevan el cuerpo hasta la esquina. Ahí le tratan de dar apoyo, pero desafortunadamente en ese momento ya no tenía vida.
RFI: Las autoridades estadounidenses están diciendo que la víctima de 37 años trató de embestir a uno de los agentes del ICE. ¿Qué pudieron ver ustedes, ustedes refutan esa teoría?
Carolina Ortiz: No fue lo que pasó. Ahora podemos confirmar que ella vivía en esa calle. Ella estaba tratando de salir porque el carro estaba estacionado allí. No hay nada que ella estuviera haciendo para ser violenta, para provocar algún tipo de violencia, sino que simplemente estaba sacando el auto para poder salir. No es que está obstruyendo el paso. De hecho, también ella saca su mano para que un carro pase, porque hay suficiente espacio para que ellos pasen. Entonces la narrativa de que estaba tratando de bloquear, de que estaba tratando de provocar o de ser violenta, no es lo que vimos.
RFI: Cerca de unos 2.000 agentes del ICE se han desplegado en Mineápolis. ¿Cómo ha vivido la ciudad este último tiempo con el ICE desplegado, buscando hacer deportaciones?
Carolina Ortiz: Estas últimas semanas han sido muy tristes, llenas de mucho miedo, de mucha ansiedad. Muchas de las familias no están trabajando. Muchas no están mandando a los niños a la escuela e incluso para salir a comprar las necesidades básicas. Estamos apoyando con otras personas para poder llevar esa comida. No es que se están llevando a los criminales como dicen, sino que están atacando a la comunidad simplemente por cómo nos vemos, por cómo hablamos. Han ido incluso a las áreas donde están trabajando en la construcción. Ha habido ocasiones donde van y simplemente los recogen de la calle, como si fuera un secuestro. Incluso han sido ciudadanos que han tenido algún tipo de estatus, pero es como si fuera un secuestro, pasan por la calle y se los llevan. Ya han visto también en los videos como se cubren la cara. Sí, hay mucho miedo, pero al mismo tiempo hay una indignación tan grande que nos mueve a poner el miedo a un lado para poder actuar y poder movernos.
Compartir esta nota