El video publicado en la cuenta de Instagram de Dubái muestra rascacielos, playas y multitudes reunidas en las calles. El mensaje del estribillo es claro: “Dubái era seguro, Dubái es seguro, y seguro, Dubái lo será para siempre”.
El mensaje repetido una y otra vez, porque las autoridades quieren tranquilizar a la población.
El presidente se muestra en público en un centro comercial. En otro lugar, un influencer estadounidense-kuwaití explica a su millón de seguidores por qué ha decidido quedarse.
La policía de Abu Dabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos, anunció el sábado que había detenido a 45 personas, entre ellas extranjeros, por “difundir información engañosa, grabar y compartir videos”, mientras Irán continúa con sus ataques en el Golfo.
Se los acusa de “haber filmado diferentes lugares durante los acontecimientos en curso y de haberlos publicado en las redes sociales”, declaró la policía en X. También se sospecha que “difundieron información inexacta, susceptible de influir en la opinión pública, y propagaron rumores”.
El Emirato está sacudido por los ataques iraníes. Estos han tenido como objetivo el aeropuerto, el puerto de Jebel Ali o incluso hoteles de lujo. Y estas imágenes perdurarán, explica Sébastien Boussois, investigador asociado del Observatorio Geoestratégico de Ginebra.
“Estos ataques repetidos contra Dubái muestran los límites de ese espejismo emiratí al que muchos se han ido a refugiarse… Toda esa gente ha olvidado en gran medida que el Medio Oriente sigue siendo el Medio Oriente. Y ahora nos encontramos realmente ante el colapso de un castillo de naipes. Está claro que el turismo va a recibir un duro golpe”, subraya Sébastien Boussois.
Las autoridades prometen ahora emprender acciones legales contra quienes difundan imágenes de los ataques y destacan dos cifras: desde el inicio de los ataques, se han interceptado más de 1 500 drones y cerca de 300 misiles.
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