Ya son más de 20 los vuelos desviados por los mismos motivos esta semana y, aunque todas las alertas resultaron ser falsas, han forzado al cierre de algunos aeropuertos y la movilización de aviones de la fuerza aérea para resguardar los vuelos comerciales.
Un vuelo de la compañía Aer Lingus que unía Dublín con Roma fue desviado la mañana del jueves a la base aérea de Évreux, en Francia, según confirmaron las autoridades francesas.
Por otro lado, tres aviones de la aerolínea Ryanair, procedentes de Madrid, Copenhague y Londres-Stansted con destino a Sofía, Bulgaria, fueron también objeto de falsas alertas de bomba, confirmó a la AFP una portavoz del Ministerio búlgaro de Transportes.
Dos aparatos aterrizaron en Sofía, su destino previsto, mientras que el tercero, procedente de Londres-Stansted, fue desviado al aeropuerto de Plovdiv, al este de la capital.
En República Checa, la policía confirmó que recibió "una amenaza que señalaba la presencia de artefactos explosivos improvisados a bordo de cuatro aviones con destino a Praga". Si bien se reforzaron los dispositivos de seguridad, se consideró que las amenazas gozaban de "poca credibilidad".
Las otras falsas alertas fueron reportadas en un vuelo de Finnair de Helsinki a Roma, y un vuelo de Wizz Air de Milán a Varsovia, este último desviado a Viena, informaron las aerolíneas.
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