Es un fenómeno que sorprende cada vez más a los observadores del sector tecnológico. Según los datos publicados por Ramp Economics Lab, una organización que analiza los gastos de más de 50.000 empresas estadounidenses, la inteligencia artificial china DeepSeek está experimentando un fuerte crecimiento en Estados Unidos. En otras palabras, cada vez más empresas eligen DeepSeek para sus necesidades de inteligencia artificial, a pesar de que el país alberga a los líderes mundiales del sector.
Sin embargo, hace poco más de un año, DeepSeek era prácticamente desconocida para el público en general. Hoy, la startup china está en el centro de la atención gracias a su creciente adopción por parte de las empresas estadounidenses. Desde el lanzamiento de ChatGPT a finales de 2022, el mercado de la inteligencia artificial generativa se ha vuelto colosal. Las empresas se han equipado masivamente con soluciones de IA y, durante mucho tiempo, las referencias se llamaban OpenAI o Anthropic. Ahora, DeepSeek atrae cada vez a más usuarios.
Una IA más barata que seduce a las empresas occidentales
Esta evolución se explica, en primer lugar, por una cuestión de costos. A medida que se desarrollan los usos de la inteligencia artificial, las facturas se disparan. En algunas grandes organizaciones, los gastos relacionados con la IA representan ahora varios millones, o incluso decenas de millones de dólares al año. Es precisamente en este contexto donde DeepSeek se impone. Según Ramp Economics Lab, algunas empresas estadounidenses ya no se conforman con probar esta inteligencia artificial china: le confían directamente sus datos y se suscriben a sus servicios, a pesar de que sus infraestructuras están ubicadas en China.
Hasta hace poco, la idea de que una empresa estadounidense transfiriera datos potencialmente sensibles a un proveedor chino parecía difícilmente imaginable. Sin embargo, esta práctica está comenzando a extenderse. ¿Por qué? Porque DeepSeek apuesta por una estrategia de precios extremadamente agresiva. Su último modelo estrella, el V4 Pro, ofrece un rendimiento similar al de los mejores modelos occidentales, pero a un costo mucho menor. La empresa anunció recientemente una reducción permanente de sus tarifas para atraer a más clientes internacionales. Si una inteligencia artificial permite obtener resultados comparables por dos, tres o cuatro veces menos, la tentación es naturalmente fuerte para las empresas preocupadas por controlar sus gastos.
Una guerra económica y geopolítica en torno a la inteligencia artificial
Este fenómeno ilustra un proceso bien conocido por los economistas: la mercantilización. Al principio, una innovación es escasa, costosa y está dominada por unos pocos actores. Luego, la competencia se intensifica, los precios bajan, los márgenes se reducen y la tecnología termina siendo ampliamente accesible. La inteligencia artificial parece estar entrando hoy en esta nueva fase. Para los gigantes estadounidenses del sector, esta evolución representa una presión considerable. En cambio, para las empresas clientes, la competencia es una excelente noticia, ya que generalmente fomenta la innovación al tiempo que reduce los costos. Pero detrás de esta batalla comercial se esconde un desafío mucho más amplio.
China y Estados Unidos libran una competencia estratégica por dominar la inteligencia artificial mundial. A pesar de las restricciones tecnológicas impuestas por Washington a Pekín, DeepSeek sigue ganando terreno, incluso en el mercado estadounidense. Si esta dinámica continúa, los gigantes estadounidenses podrían ver su dominio amenazado en su propio territorio. Un escenario que constituiría una verdadera bofetada para Washington, que busca precisamente frenar el ascenso tecnológico chino. Más allá del éxito de una empresa, el auge de DeepSeek ilustra así el inicio de una nueva batalla mundial: la de una inteligencia artificial en la que el precio se vuelve casi tan determinante como el rendimiento tecnológico.
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