El líder opositor cubano Manuel Cuesta Morua vive en un barrio popular de La Habana, donde ve el día a día de la gente, que ya vivía en condiciones precarias y desde hace semanas trata de sobrevivir, entre cortes de luz y falta de alimentos.
“Vivimos ahora en un puro sobresalto”
“La situación es bastante difícil, bastante complicada realmente en este minuto para todos nosotros, para el pueblo cubano. Lo que ha sucedido en estos días es un recrudecimiento del colapso, y al mismo tiempo de la capacidad de la gente de darle cierta normalidad a la vida cotidiana”, explica a RFI.
“Vivimos ahora en un puro sobresalto, tratando mucha gente de ver qué consigue para alimentarse al otro día, cómo puede llegar a su centro laboral. Es decir, es una situación estresante que se superpone a la situación realmente anormal de Cuba”, precisa Cuesta Morua.
Estados Unidos cree que Cuba es una amenaza por ser aliada de China o Irán. La Habana acusa a Washington de querer asfixiar a los cubanos. Pero el opositor considera que “la gente está más enfadada con el régimen. No creo que a estas alturas estén tan enfadados con Estados Unidos, porque han pasado ya varios años en los que la gente ha venido despertando”.
“Te pongo una fecha de julio de 2021. Hace cuatro años la gente se ha venido dando cuenta de que quien pone obstáculos en el camino del bienestar de los cubanos y de la posibilidad de los cubanos es fundamentalmente el mismo Gobierno. Los comentarios, por ejemplo, en la calle, se pueden resumir en una palabra, la que más yo he escuchado: es una vergüenza nacional este Gobierno”, agrega.
“El Gobierno los castiga para utilizarlos como escarmiento”
Manuel Cuesta Morua denuncia que el régimen está aprovechando el momento para aumentar la represión e intimidar a los opositores: “La libertad que más me coartan es la libertad de movimiento. En alguna otra ocasión el Gobierno me detiene o sitia la casa, rodea la casa”, cuenta.
“Pero no es sencillo para el Gobierno acallar una voz ya reconocida. Ellos ya le dan con mucha más fuerza a voces que comienzan a levantarse. No son totalmente reconocidas y el Gobierno los castiga para utilizarlos como escarmiento. Justamente quienes más van a prisión no son activistas reconocidos de la sociedad civil, sino ciudadanos comunes que ejercen sus libertades de expresión”, subraya el opositor.
Según él, podría haber pronto protestas extendidas a lo largo del país, como ya ocurrió en 2021.
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