Gracias al financiamiento de China, se han implantado más de 50 parques solares en Cuba. La producción de energías renovables registró un aumento considerable entre 2024 y 2025, pasando de un 3 % a casi el 10 %. ¿Pero por qué el gigante asiático financia las energías renovables en la isla?
“Esto forma parte de la política china”, dice Jorge Piñón, colaborador sénior de investigación en el Instituto de Energía de la Universidad de Texas. Ese país “también ha hecho este tipo de inversiones en África, contribuyendo a la expansión de la infraestructura de países en transición económica y política. Es una manera de establecer buenas relaciones, lo que tiene un valor político a largo plazo. China lo está haciendo en Cuba y en otros lugares porque lo necesita. Es una manera de demostrar al resto de la región la contribución económica y humanitaria que puede ofrecer”, indica.
Un desarrollo que no es suficiente para evitar los apagones actuales en casi todo el país. El último dejó al 65 % del territorio cubano con cortes simultáneos. El ministro de Energía y Minas anunció que las reservas de combustible están agotadas. Piñón subraya que el problema va más allá de la escasez de petróleo.
“El problema de Cuba no es solamente la generación de energía, sino las líneas de transmisión, que tienen más de 30 años sin mejoras ni mantenimiento de fondo. Esto es un problema porque se puede tener toda la generación de energía necesaria, pero si no existen líneas para llevar la electricidad a los consumidores, esos parques solares no aportan ningún beneficio”.
Los beneficios de la energía solar en Cuba son hoy, por ello, casi imperceptibles para la mayor parte de la sociedad. De ahí que el objetivo de emplear únicamente energías verdes para 2050 parezca inalcanzable.
“Sin las sanciones de Estados Unidos en el marco del embargo petrolero, esa meta ya era extremadamente difícil de alcanzar para Cuba. En realidad, la energía solar es la única que parece que llegará a los 1.000 megavatios. La energía eólica no llegará; será cero. La biomasa, también cero, al igual que la sustitución de combustibles fósiles, como el petróleo crudo que están quemando. Se planeaba cambiar a gas natural licuado, como lo tienen Puerto Rico, República Dominicana y Panamá, pero tampoco. Estas metas cubanas son muy difíciles de alcanzar”, concluye.
Piñón recalca que el desarrollo de las energías renovables es algo positivo, pero depende de una financiación que Cuba no posee. Según un análisis del Proyecto de Seguridad para la Transición (TSP), un grupo de expertos vinculado al centro británico Common Wealth, a Cuba le costaría 8.000 millones de dólares generar alrededor del 93 % de su electricidad a partir de fuentes renovables, y un sistema eléctrico 100 % renovable tendría un costo de 19.000 millones de dólares.
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