Adaptación del artículo de Marco Martins, del servicio de RFI en portugués
A 24 horas del anuncio de la convocatoria para los próximos partidos de Portugal correspondientes a la fase de grupos de la Liga de Naciones de fútbol masculino, Cristiano Ronaldo anunció en sus redes sociales su despedida de la selección portuguesa.
Con 146 goles en 234 partidos, el capitán de la selección lusa se despide como el jugador con más partidos internacionales y como el máximo goleador de la historia del fútbol internacional. Y, por supuesto, de Portugal.
Con la selección de su país, el delantero del Al-Nassr se proclamó campeón de la Eurocopa de 2016 y ganó dos ediciones de la Liga de Naciones, en 2019 y 2025.

Cabe recordar que en la última concentración, en la que Portugal ganó los cuatro partidos y ya se aseguró el pase a los cuartos de final de la Liga de las Naciones, Cristiano Ronaldo había abandonado la selección portuguesa al considerar que el director técnico Jorge Jesus no había cumplido con lo dicho y prometido, es decir, que él jugaría en el partido contra Noruega. El delantero realizó el calentamiento para salir al campo, pero finalmente nunca llegó a pisar el césped.
Cristiano Ronaldo fue sancionado con 30 días de suspensión y una multa de 255 euros. Tanto el delantero como Jorge Jesús, el seleccionador, y Pedro Proença, el presidente de la Federación, habían afirmado que todo se resolvería y que Cristiano Ronaldo podría volver cuando quisiera.

Algo que, al final, nunca va a suceder tras este comunicado:
"A los portugueses: ha llegado el día de devolver la camiseta número siete de la selección de todos nosotros. Nunca la sentí como exclusivamente mía. Pero durante 23 años tuve el privilegio y la responsabilidad de vestirla, de defenderla y de llevarla conmigo a estadios de todo el mundo. Hoy ha llegado el momento de entregarla al futuro. No es una decisión fácil, porque hay decisiones que no se toman solo con la cabeza, sino también con el corazón.
Termina un camino que comenzó en agosto de 2003 y cambió mi vida para siempre. Cuando miro atrás y pienso en todo lo que viví en la selección, no veo sólo partidos, goles, récords o trofeos. Veo personas. Veo inmigrantes que, durante noventa minutos, sintieron a Portugal un poco más cerca. Veo a millones de portugueses a quienes nunca conocí personalmente, pero que formaron parte de mi vida.
Porque, al fin y al cabo, el fútbol es mucho más que un juego. El fútbol son las personas. A lo largo de toda mi trayectoria en la selección, busqué superar mis límites. Quise ganar, quise ser el mejor, quise hacer historia. Siempre fui exigente conmigo mismo.
Siempre quise más, siempre creí que podíamos llegar más lejos. Y di todo lo que tenía por esta camiseta. Hubo tardes y noches perfectas, hubo victorias que nunca olvidaré, hubo derrotas que todavía hoy me cuesta recordar. También fallé, también sufrí; hubo momentos en los que no fui capaz de dar a los portugueses aquello que tanto deseaban. Pero nunca me rendí. Y, sobre todo, nunca dejé de sentir orgullo por representar a Portugal.
A lo largo de estos años, aprendí cosas muy sencillas. Los goles pasan, los trofeos se quedan en los museos, los récords terminan siendo superados. Pero hay algo que el tiempo nunca logra borrar: el lugar que ocupamos en el corazón de las personas. Si alguna vez los hice felices, si alguna vez un gol mío los llevó a abrazar a alguien, a olvidar una preocupación o sentir orgullo por nuestro país, todo valió la pena. Porque ser portugués también es eso. Sufrimos juntos, nos levantamos juntos.
Portugal siempre necesitará jóvenes soñadores, jugadores que nunca se rindan, nuevas generaciones que crean que es posible llegar donde nadie ha llegado antes. Porque un país que sigue creando nuevos héroes es un país que nunca deja de creer en sí mismo.

A mis compañeros de equipo, quiero dedicarles unas palabras muy especiales. Gracias por cada carrera, por cada abrazo, por cada conversación, por cada momento de silencio antes de salir al campo. Por cada victoria que celebramos juntos y por cada derrota que nos hizo más fuertes. Tuve el privilegio de ser su capitán, pero ningún capitán camina solo. Y ustedes son parte de mi historia.
A todos los entrenadores, directivos, médicos, fisioterapeutas, personal de equipamiento, empleados y a tantas otras personas que han trabajado conmigo a lo largo de estos años, les doy las gracias. Muchos de ustedes no aparecen en las fotografías, pero sin ustedes, ninguna de estas fotos habría sido posible.
A mi familia, gracias por compartir este sueño conmigo. Gracias por comprender mis ausencias, los sacrificios y los momentos en que la selección nacional tuvo que ocupar un espacio que también les pertenecía. Si he llegado hasta aquí, es porque siempre hemos estado juntos.
Y a los portugueses, a todos los portugueses dispersos por el mundo, quiero decirles una última cosa. Hay una imagen que siempre llevaré conmigo: el momento en que empieza el himno nacional. Miro a mi alrededor, veo a mis compañeros, veo las gradas, veo niños, madres, padres y abuelos, veo portugueses que han venido de tan lejos solo para estar allí. Y durante esos minutos dejamos de ser diferentes. No hay clubes, ni colores, ni clases sociales, ni profesiones, ni opiniones. Solo hay una pasión: Portugal.
Este sentimiento me acompañará el resto de mi vida. Hoy finaliza mi etapa en el campo con la selección nacional. Me marcho con la frente en alto, orgulloso del camino recorrido y consciente de haberlo dado todo por Portugal. Pero nunca dejaré de ser uno de vosotros. Seguiré sufriendo, emocionándome y celebrando cada victoria de Portugal con todo mi corazón.
He dedicado mi vida a ser el mejor jugador del mundo. Hoy me doy cuenta de que la mayor victoria fue haberme ganado el derecho a representar al mejor país del mundo.
Gracias por estos 23 años. Gracias por creer en mí. Gracias por permitirme vivir un sueño que comenzó cuando era solo un niño en Madeira, persiguiendo una pelota.
La camiseta número 7 siempre me acompañará; el orgullo de haberla vestido será mío para siempre. Portugal siempre formará parte de mí.
Adiós, Cristiano Ronaldo".
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