El plan de Estados Unidos para Venezuela está claro, según las palabras del secretario de Estado Marco Rubio ante el Senado. Washington permitirá que el país sudamericano venda pronto petróleo y esos ingresos estarían dedicados a cubrir los costos de la policía, atención médica y otros servicios. Eso sí, bajo la supervisión del Gobierno estadounidense, que además controlaría a corto plazo los fondos para garantizar la estabilización del país.
“No hay interés de empujar esta transición”
En poco tiempo “estamos más avanzados de lo que esperábamos”, señaló Rubio al mostrar una confianza total en dicho plan. Pero analistas geopolíticos, como Solange Márquez, profesora de la UNAM de México, aseguran que esta transición hacia la democracia aún está lejos.
“Creo que no está en las prioridades de Estados Unidos hoy la transición a la democracia en Venezuela. Y creo que el hecho de que Estados Unidos haya precisamente priorizado el mantener a este gobierno interino y la relación económica y energética con Venezuela, nos da precisamente esa pauta. Creo que no hay interés, por lo menos en el mediano plazo, de empujar esta transición”, estima Márquez.
En efecto, el llamado gobierno interino de Venezuela es el mismo de Nicolás Maduro, acusado de fraude en las pasadas elecciones.
“Hoy vemos que no hay justificación”
De momento, se ven avances en la liberación de presos políticos y poco más, indica Márquez, quien recuerda que la intervención estadounidense en Venezuela es inédita no solo por la operación en sí, sino por su mecanismo de control.
“Sí, ha habido control por parte del Gobierno de Estados Unidos en ciertas intervenciones que se han dado, Afganistán, por ejemplo, Irak también. Sin embargo, no de una manera tan abierta, no de manera tan tácita. Cambia la narrativa de parte del Gobierno de Estados Unidos: en los otros momentos históricos que hemos vivido de intervención de Estados Unidos, ha tenido en muchos casos resultados desastrosos, pero ha tenido una cierta justificación”, considera la analista.
“Hoy vemos algo muy distinto, hoy vemos que no hay justificación, pero tampoco hay un interés de parte del Gobierno de Estados Unidos de justificar esta intervención y, muy por el contrario, de sí establecer claramente que ellos son los que están mandando, especialmente por parte del propio presidente Donald Trump”, subraya Márquez.
Los demócratas y algunos republicanos presionaron a Rubio para obtener más respuestas sobre el manejo del crudo venezolano, temiendo que dicha política esté condenada al fracaso. Mientras tanto, Rubio descartó otro tipo de intervención, destacando las buenas relaciones con la exvicepresidenta de Nicolás Maduro.
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