En una pequeña oficina en el centro de Seúl, decorada con pancartas de apoyo a las víctimas de violencia sexual, trabajan las "limpiadoras de la red". Son 23 mujeres las que se encargan de eliminar estos videos de carácter sexual a petición de las víctimas. Kim Hyojung está al frente de este equipo: "La mayoría de las víctimas acuden a nosotros después de que un ser querido les haya dicho que un video suyo está circulando en línea. Contamos con un programa de inteligencia artificial que detecta las republicaciones de ese mismo video en Internet, lo que nos permite eliminar esos contenidos tanto en las redes sociales como en sitios pornográficos".
Además de la eliminación de contenidos, el centro y sus 17 sucursales regionales ofrecen apoyo psicológico y legal a las víctimas. Estas últimas son cada vez más numerosas. Desde su inauguración, el centro ya ha atendido a 53.000 víctimas y ha eliminado de Internet más de un millón de contenidos sexuales ilícitos. En ocasiones, estas eliminaciones resultan difíciles, añade Kim Hyojung: "La mayoría de los videos están alojados en sitios ilegales. Por lo tanto, el proveedor de alojamiento no aprueba nuestra solicitud de eliminación. En ese caso, la policía puede intervenir y hacer que se cierre el sitio en cuestión. También existe el problema de los sitios alojados en el extranjero, pero, en el 80 % de los casos, se encuentran en Estados Unidos y las autoridades estadounidenses colaboran con nosotros para eliminar estos contenidos alojados en su territorio".
Un impacto en la salud psicológica
Se trata de contenidos pornográficos, a veces violentos, a veces de pornografía infantil, que las mujeres del centro deben revisar todos los días para eliminarlos. Park, quien debe mantener el anonimato para realizar su trabajo, nos explica el impacto que esto puede tener en su salud: "Todas nos vemos bastante afectadas emocional y psicológicamente por este trabajo. Según la experiencia de colegas con quienes he trabajado, algunas han desarrollado insomnio, otras han empezado a llorar al ver ciertos contenidos filmados o han perdido el apetito hasta el punto de saltarse comidas".
Para apoyar a las 23 mujeres encargadas de eliminar estos contenidos, el centro ha implementado un acompañamiento psicológico permanente, explica la Park: "Tenemos, una o dos veces al mes, consultas individuales con un psicólogo para prevenir el agotamiento. Lo que también nos impulsa a seguir adelante es el apoyo de las víctimas. Cuando recibimos mensajes de agradecimiento de las personas afectadas, diciendo que esto les ha ayudado a retomar su vida cotidiana, siento que, aunque sea de manera modesta, he podido contribuir a que estas personas superen una prueba tan difícil en sus vidas".
Se estima que más de la mitad de las víctimas de deepfakes pornográficos en el mundo son surcoreanas. Esta tendencia va en aumento en todos los grupos de edad.
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