Por el corresponsal de RFI en Seúl
Para proteger a los negocios familiares, Corea del Sur exime de hasta 20 millones de euros a las sucesiones cuando se transmite un negocio a los herederos. Una medida que muchos coreanos han percibido como una exención fiscal para evitar pagar demasiados gastos de sucesión y han abierto su propia cafetería, más fácil de gestionar que un restaurante. Pero este mes de agosto el Gobierno ha endurecido esta norma para evitar abusos, lo que ha provocado la ira de estos nuevos propietarios de cafeterías, como Lee Hwajin.
“Es casi increíble, ¿por qué el Gobierno se mete en esto y nos dice lo que tenemos que hacer? A este nivel, esto es comunismo…”, se indigna.
En cinco años, el número de grandes cafeterías en el país se ha triplicado, lo que ha aumentado la competencia para las demás cafeterías ya existentes, como la de la señora Lee Younghee, que valora positivamente esta nueva normativa.
“Esas personas que abren cafeterías tienen mucho dinero y quieren aún más, evitando pagar impuestos. Creo que hay que tratar a todo el mundo de forma justa y cambiar las normas si hay quien hace trampa”, opina.
No obstante, no se espera que esta nueva normativa afecte al consumo de café. De media, los coreanos beben 405 tazas de café por persona y al año.
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