Por el corresponsal de RFI en Berlín
El título de esta Conferencia de Seguridad en Múnich es una declaración de rara sinceridad para estos eventos, se llama “En destrucción” y reconoce que, tras un año del gobierno de Donald Trump, la base de la llamada relación trasatlántica entre Europa y Estados Unidos ha sido destrozada.
En la conferencia del año pasado, el vicepresidente estadounidense J.D. Vance dio el primer indicio de lo que se venía en la era Trump, acusando a la Unión Europea en general de ser antidemocrática por la animadversión de los Gobiernos europeos a los partidos de extrema derecha en el continente.
Este año, se espera también una gran delegación estadounidense encabezada esta vez por el secretario de Estado, Marco Rubio. Invitados estarán algunos de los grandes afectado por las políticas o amenazas de Trump: el presidente ucraniano Volodimir Zelenski, el ministro de Asuntos Exteriores chino Wang Yi, el presidente francés Emmanuel Macron y Mette Frederiksen, la jefa del Gobierno danés, amenazada con la anexión exprés estadounidense de Groenlandia.
Hay más o menos secretas esperanzas de que el gobierno de Trump tienda una mano a sus antiguos socios, pero el tono general hasta ahora de esta Conferencia de Seguridad es de completo escepticismo.
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