Los colombianos recibieron los resultados con una mezcla de optimismo y temor frente a lo que representan ambos candidatos. El país decidirá el 21 de junio entre dos extremos: un abogado millonario que se presenta como "outsider" y un senador de izquierda heredero de las políticas sociales de Gustavo Petro, en un contexto de fuerte polarización, violencia y creciente inseguridad.
De la Espriella, admirador de Donald Trump, obtuvo 43,7% frente al 40,9% de Cepeda, en un resultado inesperado según analistas, que anticipaban un triunfo de la izquierda. Sin embargo, su ascenso también refleja el rechazo de una parte del electorado a la política de “paz total” de Petro, considerada fallida por sus críticos, quienes denuncian un aumento de la delincuencia y la extorsión.
El candidato de ultraderecha reivindica su falta de experiencia política como una virtud. Sus partidarios lo ven como una "sangre nueva" capaz de renovar el sistema, mientras propone reducir el tamaño del Estado y fortalecer el libre mercado. No obstante, sus detractores advierten sobre su discurso radical, su cercanía ideológica con líderes como Trump o Milei y el riesgo de un giro autoritario o excluyente.
En el campo contrario, Cepeda promete profundizar las políticas sociales del gobierno y enfocarse en los sectores más vulnerables. Sin embargo, es duramente criticado por votantes de derecha que lo señalan como uno de los responsables de la estrategia de "paz total", a la que acusan de indulgencia frente a los grupos armados y el crimen. Para sus opositores, su proyecto representa un modelo ideológico cercano al "comunismo".
Entre sus seguidores, en cambio, crece el temor ante una eventual victoria de De la Espriella, que consideran una amenaza para la democracia. Algunos advierten sobre el avance global de la ultraderecha y el riesgo de retrocesos sociales. Aun así, la izquierda mostró fortaleza al superar los 9,6 millones de votos, más que en 2022, lo que refleja una base sólida.
La movilización incluyó a sectores sociales diversos, como comunidades indígenas que ven en Cepeda la posibilidad de profundizar reformas e incluso alcanzar hitos históricos como una vicepresidenta indígena.
La campaña ha estado marcada por la polarización, la violencia y la falta de debates entre candidatos. El respaldo del uribismo a De la Espriella reconfigura el escenario de segunda vuelta, donde serán clave los apoyos políticos y la capacidad de Cepeda de atraer votantes de centro en una contienda cada vez más ideológica y confrontativa.
Compartir esta nota