El presidente Gustavo Petro había prometido negociar la paz con todos los grupos armados del país. A falta de presión militar, estos aprovecharon la mano tendida para fortalecerse. En los últimos años, y especialmente durante la campaña electoral, los ataques de grupos armados y la violencia han aumentado. Uno de los departamentos más afectados es el del Cauca, en el suroeste de Colombia.
A finales de abril, en el Cauca, los grupos armados lanzaron 24 ataques en una semana. El atentado con bomba en la carretera Panamericana, cerca de la ciudad de Popayán, mató a una veintena de personas y despertó los peores recuerdos de los colombianos.
Francisco Daza, investigador y coordinador especialista en “paz y derechos humanos” para la fundación PARES, destacó la violencia de la región del Cauca y del Catatumbo y asegura que “fueron las zonas donde hubo violencia constante durante el gobierno de Gustavo Petro. En el Cauca, la violencia fue constante durante los cuatro años. En una zona marcada por una fuerte concentración de cultivos de hoja de coca, la carretera panamericana también ha sido utilizada como herramienta para ejercer presión y llevar a cabo ataques armados. Porque cuando se ataca la carretera panamericana, se bloquea la circulación de alimentos, medicamentos y personas; es también una forma de ejercer coerción y de demostrar una importante fuerza militar del Estado Mayor Central, en este departamento”.
Según la organización INDEPAZ, a finales de 2025, se registraron más de 500 ataques de grupos armados en el Cauca.
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