Quien navega por el río Magdalena en Colombia puede avistar hipopótamos, animales que hasta los años 80 no existían en el continente americano. Estos animales, que pesan hasta 3 toneladas, sin embargo, son considerados una especie invasora. De los 4 ejemplares que trajo el narcotraficante Pablo Escobar para su excéntrico zoológico en la Hacienda Nápoles, proliferan ahora más de 200 hipopótamos que destruyen los cultivos y amenazan la fauna local. Publicaciones científicas han indicado que "las heces y la orina de los hipopótamos en los cuerpos de agua están generando cambios sustanciales en la biología de estas aguas", recuerda el biólogo Germán Jiménez.
A raíz de la clasificación del hipopótamos como especie invasora, el gobierno colombiano sopesó varias opciones: esterilizarlos, reubicarlos en zoológicos de otros países o confinarlos, pero ningún país aceptó recibirlos y la esterilización, así como la captura, es técnicamente delicada para los veterinarios.
“Estamos sacando un protocolo de eutanasia. Sin esa acción es imposible controlar la población. En las estimaciones, a 2030, tendríamos al menos 500 hipopótamos afectando nuestros ecosistemas y nuestras especies nativas como el manatí y la tortuga de río”, anunció la ministra de Ambiente Irene Vélez, quien precisó que la decisión de reducir la población de hipopótamos está basada en las recomendaciones científicas.
“Esto ha sido un problema para los gobiernos desde inicios de los años 2000, que no han tomado decisiones contundentes y han dejado que la población de hipopótamos crezca. Hay que controlar animales sí o sí”, confirma el biólogo de la Universidad Javeriana Germán Jiménez. Sin olvidar que “hay comunidades humanas que viven de estos animales. Hay un turismo que vive de estos animales. Entonces hay que generar un cambio de la propuesta de sistemas productivos” en la región, agregó Jiménez, entrevistado por Carlos Pizarro.
La campaña de sacrificio iniciará con 80 animales en el segundo semestre del año con un costo de 14.000 dólares por cada animal. Se privilegiará una sedación y la aplicación de un medicamento letal. Y en casos extremos, el sacrificio por disparo. El anuncio ha sido respaldado por los biólogos. Mientras que defensores del derecho animal insisten en que los mamíferos anfibios sean reubicados o esterilizados.
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