Por la corresponsal de RFI en Pekín
La caída es espectacular. Xu Jiayin, quien alguna vez fue la segunda fortuna de Asia, pasará el resto de su vida en prisión. Sus bienes serán confiscados. Su grupo y su filial inmobiliaria deberán pagar una multa de casi dos mil millones de euros.
"Xu Jiayin fue condenado por múltiples delitos y multado, recibió una sentencia de cadena perpetua, se le revocaron sus derechos políticos de por vida y se le confiscaron todos sus bienes personales", precisó el Tribunal Popular Intermedio de Shenzhen, en la provincia de Cantón, en la red social WeChat.
El tribunal describe un fraude continuo y masivo: entre 2016 y 2021, Evergrande habría inflado sus activos, ocultado sus deudas y tomado el control de instituciones financieras mediante sobornos. Otras 56 personas fueron condenadas, entre ellas los dos hijos de Xu Jiayin.
Este veredicto pone fin a la trayectoria de un hombre que encarnaba el milagro inmobiliario chino: construir cada vez más, endeudándose cada vez más, hasta el incumplimiento de pago de Evergrande en 2021, con más de 300.000 millones de dólares en deudas.
Pero condenar a los responsables no resuelve el problema. Desde la liquidación del grupo en 2024, solo se han recuperado 255 millones de dólares en activos, frente a 45 mil millones en deudas declaradas. Y la mayor parte de los bienes se encuentra en China continental, fuera del alcance de los acreedores internacionales. Para ellos, la cadena perpetua de Xu Jiayin no garantiza, por lo tanto, el reembolso.
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