Masajes sospechosos, obras faraónicas y visitas políticas. ¿Qué sucedió tras la fachada neoclásica del número 22 de la Avenida Foch de París?
Entre los tres millones de documentos sobre el delincuente sexual y financiero estadounidense Jeffrey Epstein, se hace referencia a su misteriosa residencia parisina de 740 metros cuadrados.
El multimillonario estadounidense organizaba allí reuniones con personalidades políticas, como la hija del ex ministro de Cultura francés Jack Lang, Caroline. También aparece citado al apartamento el ex diplomático francés Olivier Colom, en un intercambio de mensajes obscenos con su amigo Epstein, en ocasiones con tintes racistas, en los que también intenta conectarlo con el ex presidente Nicolas Sarkozy.
El apartamento parisino fue igualmente escenario de numerosos encuentros entre Epstein y el representante de la extrema derecha estadounidense Steve Bannon.
Aunque la correspondencia de Epstein no permite por ahora establecer que allí se perpetraron agresiones sexuales, sí atestigua las frecuentes peticiones que el criminal sexual y financiero hacía para que le organizaran sesiones de masajes durante sus estancias en París, hasta cuatro veces al día, a puerta cerrada.
En su apartamento de Nueva York y su residencia en las Islas Vírgenes, el depredador sexual agredía a sus víctimas después de pedirles un masaje.
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