Varios niños apuran los últimos minutos de recreo en la escuela de la favela Cabana do Pai Tomás, punto neurálgico del narcotráfico en Belo Horizonte. Renata, la directora del centro, evoca la problemática a la que se enfrentan sus alumnos.
"Vemos muchos alumnos, muchos. Muchos de ellos han sido víctimas de la violencia en sus casas, así como del tráfico [de drogas]. Incluso algunos de ellos pueden entrar en esos grupos de narcotráfico. Pueden entrar en ese narcotráfico", dice.
En las afueras del colegio se encuentra Rosa Inés da Silva, una mujer negra de 70 años, una líder popular muy conocida porque vive aquí desde que se levantó esta favela a finales de la dictadura.
Según ella, los grandes comandos se dividen la ciudad. En esta zona el control lo ejerce el Terceiro Comando Puro, el TCP, llegando a crear estructuras paralelas a las del Estado.
Roberta Fernandes, investigadora en criminalidad de la Universidad de Minas Gerais, manifiesta por su lado: "[El Terceiro Comando Puro] está dominando la Cabana do Pai Tomás. Utiliza mucho la religión y también son muy bélicos. Ejercen todo el control de quién entra y sale de la comunidad. Además, también están captando a jóvenes y niños".
Este comando suele ser socio del Primeiro Comando da Capital, el PCC, el más famoso internacionalmente, que nació en una cárcel de São Paulo en los años 90 con el objetivo de defender los derechos más básicos de los presos. Con los años entró en el negocio de la droga y, en la actualidad, tiene 40.000 miembros y ramificaciones por toda América Latina. El Comando Vermelho también nació bajo rejas, pero en Río de Janeiro. Roberta Fernandes los ha estudiado a fondo.
"Están muy avanzados. Están empezando a abrir empresas de manera formal, con todo lo que se pide a una empresa legal, pero las utilizan para actividades ilícitas. Por ejemplo, empresas de bebidas, empresas de combustible, de telefonía, de internet. Entonces, para la policía, para el gobierno, es muy difícil porque tienen que dedicar mucho tiempo a la investigación, además de invertir en inteligencia policial."
El anuncio de Trump de declarar estas organizaciones terroristas fue aplaudido por Bolsonaro y tachado de injerencia por Lula, quien considera que abre la puerta a operaciones en territorio brasileño. Ambas visiones se enfrentan en las urnas este próximo domingo.
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