La guerra en Oriente Medio y el cierre del Estrecho de Ormuz, por donde también circula un tercio de los fertilizantes para la producción mundial de alimentos, tendrían un efecto devastador en la economía global, especialmente en Asia y Europa, han alertado algunos analistas.
Sus efectos podrían ser similares a los ocurridos durante la pandemia del Covid-19 y en América Latina, algunos países ya lo están sintiendo, como en el caso de Brasil, país que importa más del 80% de los fertilizantes que utiliza, según un informe de la Confederación Nacional de la Industria.
La urea, por ejemplo, clave para el maíz, ha registrado incrementos de más del 50% en lo que va del año. “Los exportadores para Brasil son Omán, el propio Irán. Pero el estrecho es un cuarto de la exportación de fertilizantes del mundo. Son 40% de urea para Brasil que pasan por el estrecho. Brasil es el primero con 45 millones de toneladas, Argentina, el segundo con seis millones, creo que México es el tercero con dos millones, y Colombia con casi dos”, explica a RFI Maciel Silva, director técnico adjunto de la Confederación de Agricultura de Brasil.
China también limita las exportaciones
Debido a su dependencia de importaciones de fertilizantes, el gigante suramericano ha buscado otras opciones, pero estas también se están viendo truncadas: “En los últimos dos o tres años aumentamos la importación de Nigeria, por ejemplo, para los fertilizantes nitrogenados. Al mismo tiempo ampliamos las importaciones de China. Pero es un país que por las próximas dos o tres semanas necesitamos monitorear cómo están las exportaciones. Las últimas informaciones son que China también ha limitado las exportaciones de fertilizante para los otros países”, detalla Silva.
En efecto, China se ha consolidado como el segundo exportador mundial de fertilizantes nitrogenados, con una participación del 9.6% del mercado global según el Observatorio de Complejidad Económica, pero su decisión de suspender las exportaciones de este rubro por la guerra en Irán, hace temer un sacudón inflacionario en clientes como Brasil.
Compartir esta nota