El pasado 27 de abril, un comunicado de las autoridades de Baréin anunciaba la retirada de la nacionalidad a 69 personas. Se les acusaba de "atentar contra los intereses del reino o actuar de una manera contraria al deber de lealtad hacia este".
Sin embargo, estas acusaciones no pueden sostenerse en el caso de todas las personas afectadas, señala Sayed Ahmed Al Wadaei, del Instituto de Baréin para los Derechos y la Democracia: "Descubrimos que, entre esas personas, casi la mitad, es decir, 33, eran solo niños. ¡El más pequeño tenía apenas unos días de vida! Fue realmente impactante ver hasta dónde llegó el gobierno en este caso".
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El Instituto de Baréin para los Derechos y la Democracia ha registrado más de 500 detenciones desde el inicio de la guerra y ha documentado casos de tortura.
"Sayed Mohamed Almosawi murió después de pasar nueve días detenido. Observamos la presencia de marcas y hematomas en su cuerpo. Toda persona declarada culpable de espionaje en favor de un Estado extranjero debería tener derecho a un juicio justo. Torturar a alguien hasta causarle la muerte no es el comportamiento de un Estado. Es el de una mafia", precisa el director de incidencia del Instituto de Baréin para los Derechos y la Democracia.
Como muchos bareiníes, Sayed Mohamed Almosawi, de 32 años, pequeño comerciante y antiguo preso político, tenía ascendencia iraní y era chiita. Según Sayed Ahmed Al Wadaei, estas dos características explican la violencia que acabó con su vida, en un país donde el poder está en manos de la minoría sunita.
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