El ejército de Estados Unidos justificó los bombardeos —los primeros desde la firma del acuerdo— como una respuesta al ataque contra un buque comercial en el estrecho de Ormuz.
Las operaciones se dirigieron contra instalaciones de almacenamiento de misiles, drones y radares costeros en Irán. En represalia, los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico iraní, atacaron posiciones estadounidenses en la región del Golfo, advirtiendo que "si la agresión se repite, la respuesta será más amplia".
La televisión estatal iraní informó sobre explosiones en la ciudad portuaria de Sirik, aunque las autoridades locales aseguraron que no hubo daños significativos. Este intercambio de ataques pone en riesgo el frágil alto al fuego y las negociaciones en curso para un acuerdo definitivo.


El estrecho de Ormuz: un punto crítico en la escalada
El estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo, se ha convertido en el epicentro de la tensión. Tras los ataques, un petrolero fue alcanzado por un proyectil no identificado, según la agencia marítima británica UKMTO. Aunque Irán había reabierto el estrecho tras el acuerdo preliminar, varios buques optaron por rutas no autorizadas, ignorando las advertencias de Teherán sobre la falta de garantías de seguridad.
Algunas cifras:
- 29 buques cruzaron el estrecho el viernes, frente a los 57 del miércoles.
- 17 barcos tomaron rutas cercanas a Omán, fuera del marco definido por Irán.
- La Organización Marítima Internacional (OMI) reanudará la evacuación de 600 barcos y 11.000 marinos bloqueados en el Golfo una vez se confirmen garantías de seguridad.
Además, Baréin acusó a Irán de atacar su territorio con drones, lo que agrava aún más la crisis. La situación refleja cómo la inestabilidad en la región amenaza el comercio global, especialmente el flujo de petróleo.
Líbano e Israel: un nuevo frente en la crisis regional
Mientras Irán y EEUU intercambian acusaciones, Washington anunció un acuerdo marco entre Israel y Líbano, países técnicamente en guerra desde hace décadas. El objetivo declarado es lograr una "paz y seguridad duraderas", pero las tensiones persisten:
- Israel mantuvo su presencia militar en el sur del Líbano, condicionando su retirada al desarme de Hezbolá, el grupo armado proiraní.
- Hezbolá rechazó el acuerdo, advirtiendo que su aplicación podría llevar a Líbano hacia una "guerra civil". Sus simpatizantes protestaron en Beirut, reflejando la división interna.
- El presidente libanés, Joseph Aoun, celebró el acuerdo como "un primer paso" hacia la soberanía, pero reconoció los desafíos para implementarlo.
El conflicto en Líbano se intensificó en marzo de 2026, cuando Hezbolá atacó a Israel en apoyo a Irán, tras una ofensiva estadounidense-israelí sobre Teherán. La situación actual muestra cómo la rivalidad entre EEUU e Irán se extiende a otros actores regionales, complicando cualquier solución diplomática.
(Con la AFP)
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