Texto de Nicolas Bamba
¡El campeón sigue vivo! Tras coronarse en Qatar, Argentina estuvo a punto de ver truncada su aventura en Estados Unidos. Sin embargo, la Albiceleste sobrevivió al susto ante Egipto, un rival que la puso contra las cuerdas. Ya en la fase anterior, Cabo Verde había complicado a los argentinos, pero en el Mercedes-Benz Stadium, los Faraones llevaron el partido al límite.
Ibrahim, Shobeir y Ziko hunden a la Albiceleste
El primer cuarto de hora del partido dejó la primera gran jugada… y el primer golpe para Argentina. Tras un centro de Marwan Attia, Yasser Ibrahim superó en el aire a Lisandro Martínez y remató de cabeza. Emiliano Martínez, el arquero argentino, quedó paralizado mientras el balón se colaba en la red (15′).
Aturdidos, los hombres de Lionel Scaloni tuvieron una oportunidad inmediata para empatar cuando Haissem Hassan derribó a Nicolás Tagliafico en el área. El árbitro francés, François Letexier, señaló el punto de penal. Pero, al igual que ante Austria en la fase de grupos, Messi falló su disparo, atajado con maestría por Mostafa Shobeir. El portero egipcio siguió brillando al detener los remates de Alexis Mac Allister y Julián Álvarez, y el equipo africano se fue al descanso con ventaja (1-0).
En el segundo tiempo, la táctica egipcia de contraataques volvió a castigar a los sudamericanos. Aunque el VAR anuló un gol de Mostafa Ziko por una falta en el inicio de la jugada (58′), no hubo dudas en la acción liderada por Mohamed Salah, asistido por Hassan y culminada nuevamente por Ziko (67′). Egipto ponía el 2-0 y soñaba con un histórico pase a cuartos.
Romero, Messi y Fernández desatan la locura
Con el agua al cuello, Argentina no tuvo más opción que arriesgarlo todo. El primer destello de esperanza llegó con un cabezazo de Cristian Romero, asistido por Messi (79′). Era la señal para el despertar argentino. Minutos después, el capitán Messi, con un zurdazo potente desde la frontal, empató el partido (83′). Egipto, tambaleante, intentó sorprender a Emiliano Martínez en el tiempo añadido, pero la defensa resistió.
Y entonces llegó el contraataque letal: Lautaro Martínez filtró un pase perfecto a Enzo Fernández, quien, de cabeza, marcó el gol de la clasificación (90+2′). El pitido final desató lágrimas de alegría en el banquillo argentino y frustración en el equipo egipcio, que estuvo a punto de lograr un hito histórico.
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