RFI. ¿Tiene Apple que reinventarse para seguir siendo relevante en esta nueva etapa?
Más que reinventarse, Apple necesita seguir haciendo lo que mejor sabe: extraer más valor de los usuarios que ya tiene. Su negocio ya no depende tanto de vender más iPhones cada año, sino de que cada propietario gaste más en servicios, accesorios y suscripciones: desde AppleCare hasta AirPods o iCloud+. Ese ecosistema genera ingresos recurrentes muy difíciles de replicar. El riesgo no es dejar de innovar, sino acomodarse tanto a ese modelo que pierda el instinto de crear nuevas categorías de producto, algo que históricamente la ha hecho especial.
RFI. Si el iPhone ha sido su gran pilar, ¿qué ocurre si deja de ser el centro del ecosistema digital?
El iPhone sigue siendo una fortaleza enorme: no solo es un dispositivo que se vende bien y caro, sino también el peaje por el que pasa buena parte de nuestro consumo digital. Pero si la inteligencia artificial empieza a distribuirse en dispositivos más pequeños —auriculares, anillos o gafas— y el móvil pierde centralidad, Apple afronta un problema. No porque no pueda fabricar esos dispositivos, sino porque todo su modelo económico, desde la App Store hasta los servicios de alto margen, gira en torno a la pantalla. Si esa pantalla pierde protagonismo, todo su castillo se tambalea. En este sentido, su mayor fortaleza es también su mayor vulnerabilidad.
RFI. Tras más de una década al mando, ¿qué balance deja Tim Cook y qué tipo de liderazgo necesita Apple ahora?
Tim Cook lleva más de 14 años como CEO y ha multiplicado el valor de la empresa de forma extraordinaria. Su legado es, sobre todo, operativo y financiero, y eso es indiscutible. Pero no es un legado visionario. La cuestión no es tanto cuándo se marchará —probablemente no dentro de demasiado—, sino qué tipo de líder necesita Apple en 2026. ¿Otro gestor brillante o alguien que apueste con fuerza por una nueva categoría, como hizo Steve Jobs con el iPhone? Esa decisión marcará la próxima década más que cualquier producto concreto.
RFI. ¿Por qué parece que Apple avanza más lento que sus competidores en inteligencia artificial?
El problema de Apple con la IA es menos técnico que filosófico. La compañía ha construido su marca en torno a la privacidad y al control del usuario, mientras que la IA generativa más potente depende de la nube y del uso intensivo de datos. Ahí hay un conflicto. Por eso su apuesta en este campo ha sido más tibia. No es solo que les esté costando, sino que su propio modelo de negocio les obliga a ir con cautela. Mientras tanto, empresas como Google avanzan de forma mucho más agresiva. El riesgo es que los usuarios empiecen a percibir que su iPhone es el dispositivo menos inteligente que tienen a mano.
RFI. Más allá de la IA, ¿cuáles son los grandes desafíos que enfrenta Apple en los próximos años?
Apple enfrenta tres grandes retos. El primero, la inteligencia artificial. El segundo, la regulación: desde la Unión Europea hasta Estados Unidos o Japón, cada vez hay más presión para abrir su ecosistema, lo que erosiona su ventaja competitiva y su capacidad de cobrar comisiones como el famoso 30% de la App Store. Y el tercero es China, su segundo mercado, donde está perdiendo terreno frente a Huawei, que ha regresado con fuerza. No es tanto un problema de producto como un desafío geopolítico, y ese es mucho más difícil de controlar.
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